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Ford llama a revisión 4.3 millones de vehículos en Estados Unidos: el coche conectado también falla

Ford E-Transit

En Estados Unidos, Ford vuelve a estar en el centro de la actualidad del motor tras una campaña de revisión que afecta a aproximadamente 4,3 millones de vehículos. No es una situación excepcional dentro de la industria, pero sí un buen ejemplo de cómo ha cambiado el automóvil en los últimos años, donde la electrónica y el software tienen ya un papel tan importante como la mecánica tradicional.
La campaña afecta a algunos de los modelos más importantes de la marca en el mercado norteamericano, especialmente en el mundo de las pickups y los SUV, un segmento clave para Ford en Estados Unidos. Entre los vehículos implicados se encuentran la Ford F-150, la Super Duty en sus diferentes versiones, la Ranger, la Maverick, la Expedition, el Lincoln Navigator y la E-Transit.
El origen del problema está en un módulo electrónico encargado de gestionar la comunicación entre el vehículo y el remolque, conocido como Integrated Trailer Module. En determinadas circunstancias, este sistema puede perder la comunicación con la unidad central del vehículo, especialmente durante el arranque o en ciertos ciclos de funcionamiento.
Cuando esto ocurre pueden producirse fallos en la sincronización de las luces del remolque, en los intermitentes o en algunos sistemas de asistencia relacionados con el remolcado. No se trata de un fallo mecánico, sino de un problema de comunicación electrónica entre sistemas.
Las autoridades de seguridad vial en Estados Unidos, como la NHTSA, han supervisado el caso dentro de los procedimientos habituales de seguridad, con el objetivo de garantizar que cualquier posible incidencia relacionada con la señalización del remolque se corrija de forma preventiva, algo especialmente importante en un país donde el uso de remolques es muy habitual tanto en el trabajo como en el ocio.
Ford ha señalado que, en muchos casos, la solución llegará mediante actualizaciones de software, lo que permitirá corregir el problema sin necesidad de pasar por el taller en una parte importante de los vehículos afectados. Esto refleja un cambio claro en la industria del automóvil, donde cada vez más problemas se solucionan de forma digital.
Más allá del caso concreto, este episodio refleja una tendencia evidente: hace años las llamadas a revisión estaban relacionadas principalmente con elementos mecánicos como frenos, dirección o suspensión, mientras que hoy en día cada vez más incidencias tienen su origen en sistemas electrónicos, sensores y software. Es verdad que la electrónica ha supuesto un avance enorme en seguridad, eficiencia y conectividad, pero también es cierto que ha traído consigo una mayor complejidad y, en consecuencia, más puntos potenciales de fallo en comparación con los coches más antiguos, que eran más sencillos de mantener, diagnosticar y de arreglar.
En Estados Unidos, donde las pickups no son únicamente vehículos de ocio sino herramientas de trabajo fundamentales, este tipo de incidencias tiene un impacto directo en empresas, flotas y usuarios profesionales.
Y aquí, inevitablemente, entra también la parte más personal de esta historia. Las pickups siempre han tenido un significado especial para mí. Tuve una GMC dually de seis ruedas, una auténtica bestia americana, en la que cargaba motos de cross y transportaba la moto de agua sin ningún esfuerzo. Aquella pickup remolcaba como si no llevase nada detrás. Era impresionante, estable, poderosa… casi parecía que el peso desaparecía. Me fascinaba conducirla, era de esos vehículos que te hacen entender por qué en Estados Unidos las pickups son casi una forma de vida.
Y por eso este tipo de noticias también tienen otra lectura. Siguen siendo máquinas increíbles, pensadas para trabajar duro y para durar, pero ahora dependen tanto del software como del propio motor. Y eso ha cambiado por completo la forma de entenderlas.
Ford, como el resto de fabricantes, se enfrenta al reto de mantener la fiabilidad y la robustez que siempre han caracterizado a este tipo de vehículos en un entorno cada vez más digitalizado.

LUIKE/EL CIRCUITO 
Toñejo Rodriguez