Mercedes la lía con el AMG GT 4 puertas menos agraciado: "¿Qué les ha pasado?"

Das neue Mercedes-AMG GT 63 4-Türer Coupé, 2026.

Mercedes-AMG entra de lleno en una nueva etapa con el Mercedes-AMG GT 4 puertas Coupé eléctrico, un modelo que quiere demostrar que Affalterbach puede seguir hablando de prestaciones extremas aunque ya no haya un V8 bajo el capó. El coche comenzará su producción este mes de junio en la planta de Sindelfingen, en el entorno de Stuttgart, y ya admite pedidos en España con dos versiones iniciales: el AMG GT 55 4 puertas Coupé, desde 160.500 euros, y el AMG GT 63 4 puertas Coupé, desde 206.500 euros.

La carta de presentación técnica es demoledora. La versión más potente anuncia hasta 860 kW, equivalentes a 1.169 CV, gracias a un sistema con tres motores eléctricos de flujo axial: uno en el eje delantero y dos en el trasero. Es una arquitectura poco habitual en coches de producción y pensada para ofrecer mucha potencia en un conjunto más compacto y ligero que el de los motores eléctricos convencionales. Mercedes-AMG también destaca una potencia de carga de más de 600 kW, con la posibilidad de recuperar alrededor de 460 kilómetros de autonomía en 10 minutos y pasar del 10 al 80% de batería en unos 11 minutos, siempre que exista infraestructura compatible.

Una bestia eléctrica con cifras de superdeportivo

El nuevo AMG GT 63 4 puertas Coupé no quiere ser simplemente una berlina rápida. Sus cifras lo colocan directamente en territorio de superdeportivo eléctrico. Mercedes-AMG anuncia un 0 a 100 km/h en 2,1 segundos, un 0 a 200 km/h en 6,4 segundos y una velocidad máxima de 300 km/h con el paquete opcional correspondiente.

El objetivo es claro: plantar cara a los eléctricos de altísimas prestaciones sin renunciar a la identidad de AMG. Por eso, el coche no solo se apoya en potencia bruta, sino también en una batería de alto rendimiento, gestión térmica avanzada, aerodinámica activa y una electrónica pensada para sostener prestaciones repetidas, no solo para una aceleración espectacular de ficha técnica.

La herencia del Concept AMG GT XX

La tecnología de este nuevo modelo no llega de la nada. Mercedes-AMG ya puso a prueba su planteamiento con el Concept AMG GT XX, un demostrador tecnológico que recorrió 40.075 kilómetros en 7 días, 13 horas y 24 minutos en Nardò, Italia, dentro de una prueba de resistencia con la que la marca quiso enseñar la capacidad de su nueva arquitectura eléctrica.

Ese récord fue algo más que una acción de marketing. Sirvió para defender una idea: el rendimiento eléctrico no debe limitarse a una arrancada fulminante, sino mantenerse durante largos periodos, con cargas muy rápidas y una gestión térmica capaz de soportar un uso extremo.

Sonido V8 simulado para no perder emoción

Uno de los elementos más llamativos del nuevo Mercedes-AMG GT eléctrico es el programa AMGFORCE Sport+, pensado para recrear una experiencia cercana a la de un V8. El sistema combina sonido artificial, respuesta háptica y cambios de marcha simulados para que el conductor perciba una conducción más emocional.

Aquí Mercedes-AMG entra en un terreno delicado. Para algunos conductores, este tipo de soluciones pueden ayudar a mantener el carácter de la marca en la era eléctrica. Para otros, son una forma de admitir que el silencio de un eléctrico no encaja del todo con lo que históricamente ha significado AMG.

El gran punto débil: el diseño no ha convencido

Pero si la tecnología impresiona, el diseño está siendo mucho más discutido. Y aquí Mercedes-AMG no parece haber acertado plenamente, al menos según una parte de las críticas publicadas tras la presentación. Varios medios internacionales han señalado que el coche resulta visualmente recargado, con un frontal difícil de digerir, una firma luminosa demasiado protagonista y una zaga que no transmite la elegancia que se espera de un gran Mercedes de altas prestaciones.

La crítica no va tanto contra las proporciones generales, que incluso pueden resultar poderosas, sino contra los detalles. El frontal, la gran superficie negra, la barra luminosa y los grupos ópticos han generado comentarios duros. También la parte trasera, con pilotos de diseño muy marcado y abundancia de negro brillante, ha sido descrita por parte de la prensa como un ejercicio poco refinado para un coche que se moverá por encima de los 200.000 euros en su versión más potente.

Muchísima ingeniería, pero una imagen discutible

El problema para Mercedes-AMG es que este coche nace con una contradicción evidente. Por dentro, es una demostración de fuerza: motores de flujo axial, carga ultrarrápida, aerodinámica activa, software de conducción avanzado y cifras de rendimiento que intimidan. Por fuera, sin embargo, no ha conseguido el consenso que sí suele esperarse de un producto llamado a representar el futuro de la marca.

MotorTrend también ha apuntado que el nuevo AMG GT 4 puertas Coupé es un fallo de diseño, aunque reconoce que frente a otros eléctricos recientes puede incluso salir mejor parado. Esa comparación deja claro el momento complicado que viven muchas marcas premium: trasladar su lenguaje clásico al coche eléctrico está resultando más difícil de lo que parecía.

Dos versiones para abrir la gama

La gama española arranca con el AMG GT 55 4 puertas Coupé, que se sitúa en 160.500 euros, y continúa con el AMG GT 63 4 puertas Coupé, desde 206.500 euros. La diferencia de precio no es menor, pero tampoco lo es el salto de planteamiento: el segundo queda como la versión más extrema, con la cifra máxima de 1.169 CV y prestaciones de auténtico escaparate tecnológico.

Mercedes-AMG también declara consumos combinados de entre 21,0 y 17,8 kWh/100 km para el GT 55 y entre 21,0 y 17,9 kWh/100 km para el GT 63, ambos con 0 g/km de CO2 en uso y etiqueta propia de vehículo eléctrico. Son cifras que buscan equilibrar el relato: rendimiento brutal, pero también eficiencia homologada.

Un coche que marcará debate

El nuevo Mercedes-AMG GT 4 puertas Coupé eléctrico llega con todo lo necesario para convertirse en uno de los lanzamientos más comentados del año. Tiene potencia, tecnología, récords detrás, precios de producto exclusivo y una propuesta emocional diseñada para convencer a los amantes del V8 en plena transición eléctrica.

Sin embargo, la primera batalla no la está librando solo en la ficha técnica. La está librando en la imagen. Y ahí, según buena parte de las críticas iniciales, Mercedes-AMG no ha acertado del todo con el diseño. Puede que sus prestaciones silencien muchas dudas cuando empiecen las primeras pruebas en carretera, pero la estética ya ha abierto un debate que acompañará al coche desde su llegada al mercado.