MERCEDES

Se compra un Mercedes y le viene una avería del aire acondicionado de 5.000 euros

El Mercedes Clase S averiado

Sobre la mesa del taller descansa una pieza que, a simple vista, no parece demasiado diferente del compresor de aire acondicionado de cualquier automóvil moderno.

No es un motor completo, una caja de cambios ni una sofisticada suspensión neumática. Es el compresor del climatizador de un Mercedes Clase S de 2018.

Sin embargo, cuando el responsable de Automóviles Casian enseña el presupuesto, su reacción resulta difícil de contener: la pieza nueva cuesta aproximadamente 3.900 euros más IVA.

La reparación puede terminar acercándose o incluso superando los 5.000 euros cuando se añaden impuestos, refrigerante, mano de obra y operaciones complementarias.

“Con ese dinero le cambias el motor a un coche”, lamenta el profesional mientras sostiene el componente nuevo.

La comparación puede resultar exagerada cuando hablamos de un Clase S, pero resume perfectamente el impacto que produce una factura semejante por recuperar algo tan cotidiano como el aire frío dentro del habitáculo.

No utiliza el gas habitual

La explicación está escrita en una etiqueta: R744.

Este código no identifica un gas artificial especialmente misterioso. El R744 es simplemente dióxido de carbono, el conocido CO₂, utilizado en este caso como refrigerante.

Mercedes comenzó a ofrecer en Europa sistemas de climatización con R744 en determinados Clase S y Clase E desde 2017. Por tanto, la afirmación del vídeo de que únicamente lo utilizan aquel Clase S y algunos Clase G parece demasiado limitada: al menos ciertas versiones de la Clase E también recibieron esta tecnología.

El CO₂ presenta importantes ventajas ambientales. Tiene un potencial de agotamiento de la capa de ozono igual a cero y un potencial de calentamiento global de referencia igual a uno, muy inferior al de refrigerantes utilizados anteriormente.

Sobre el papel parecía una solución brillante: un gas abundante, no inflamable en condiciones normales y con un impacto climático reducido.

El problema aparece cuando hay que diseñar todo un sistema de climatización capaz de trabajar con él.

Hasta 130 bares de presión

Un sistema convencional puede funcionar en su lado de alta presión aproximadamente entre 10 y 20 bares, dependiendo del refrigerante, la temperatura y las condiciones de trabajo.

El R744 se mueve en otra dimensión.

La documentación técnica consultada muestra niveles de alta presión de entre 60 y 130 bares, mientras que determinadas condiciones de funcionamiento pueden superar los 100 bares con facilidad. Es cerca de diez veces la presión de algunos sistemas tradicionales.

Eso obliga a rediseñar prácticamente todos los componentes:

  • Compresor.
  • Tuberías.
  • Juntas.
  • Sensores.
  • Válvulas de seguridad.
  • Intercambiadores.
  • Equipos de carga.
  • Conexiones del circuito.

No se puede instalar un compresor corriente y rellenar después el sistema con CO₂.

La pieza debe soportar presiones, temperaturas y caudales mucho más elevados. Incluso las tuberías y los elementos de sellado necesitan materiales específicos para evitar fugas.

Mercedes y el fabricante Sanden desarrollaron uno de los primeros compresores de CO₂ destinados a turismos producidos en serie. Su cilindrada interna era mucho menor que la de un compresor convencional, pero debía proporcionar un rendimiento superior dentro de un circuito extremadamente exigente.

Y toda esa sofisticación termina reflejándose en el precio del recambio.

Una pieza con muy pocas alternativas

Automóviles Casian explica que intentó localizar un compresor de segunda mano, pero no encontró ninguna unidad adecuada.

Este es uno de los riesgos de adquirir un vehículo con una tecnología utilizada durante un periodo breve y en una gama limitada.

En un coche popular existen numerosos fabricantes alternativos, piezas reconstruidas y abundantes recambios procedentes de desguace. En un sistema R744 instalado en determinados Mercedes de alta gama, la oferta puede ser mucho más reducida.

Sin conocer el número de bastidor y la referencia exacta no podemos confirmar que el precio de 3.900 euros más IVA sea la tarifa universal para todos los Clase S de 2018. Tampoco todos estos vehículos tienen necesariamente el mismo compresor.

Pero el documento enseñado por el taller parece dejar pocas dudas sobre la factura concreta que afrontan en esta reparación.

El propietario ha comprado un automóvil que en su momento representaba lo más avanzado de Mercedes. Años después, esa exclusividad tecnológica se ha convertido en una enorme dependencia del recambio original.

No cualquier taller puede recargarlo

El taller también asegura que el gas solamente puede cargarse en un centro Mercedes situado en Murcia.

No hemos podido verificar que exista un único establecimiento capacitado en toda España, por lo que esa afirmación no debería interpretarse literalmente sin más comprobaciones.

Sí está acreditado que los sistemas R744 requieren maquinaria especializada, procedimientos distintos y técnicos formados para trabajar con presiones tan elevadas.

Los equipos de servicio convencionales para R134a o R1234yf no sirven. Existen estaciones específicas, como la TEXA Konfort 744 aprobada para aplicaciones Mercedes, capaces de medir con gran precisión el refrigerante y el aceite, además de vigilar la concentración de CO₂ alrededor del operario.

Por eso resulta perfectamente posible que en algunas zonas haya muy pocos talleres preparados.

El problema no es conseguir CO₂. El gas, por sí mismo, es abundante y barato.

Lo caro es disponer de las máquinas, los conocimientos, las conexiones y los protocolos necesarios para manipularlo de forma segura.

El extraño ritual antes de instalarlo

Otro detalle llama especialmente la atención.

Automóviles Casian afirma que desde Mercedes les han indicado que deben mantener el compresor en una posición determinada y girarlo progresivamente antes de montarlo. Incluso aseguran que tienen que grabar el procedimiento para conservar la garantía de la pieza.

El taller habla de dejarlo reposar unos 40 minutos y moverlo un cuarto de vuelta periódicamente.

No hemos localizado una instrucción pública de Mercedes que permita verificar exactamente esa secuencia. Por tanto, debe presentarse como la explicación recibida por el propio taller, no como una regla general aplicable a cualquier compresor R744.

Técnicamente, las precauciones relacionadas con la posición y el giro pueden tener sentido para distribuir correctamente el aceite lubricante dentro del compresor y evitar un primer arranque en condiciones inadecuadas.

Pero el procedimiento exacto debe seguir siempre la documentación correspondiente a la referencia instalada.

¿Es una avería habitual?

Existen testimonios de propietarios y talleres sobre problemas en sistemas R744 de algunos Mercedes. Sin embargo, no tenemos datos suficientes para afirmar que todos los Clase S de 2018 vayan a sufrir esta avería.

Tampoco se ha mostrado en el vídeo la causa exacta del fallo.

El compresor podría haber dejado de funcionar por una pérdida, desgaste interno, falta de lubricación, contaminación del circuito o una avería en otro componente. Un diagnóstico completo debería determinar por qué se dañó antes de instalar una pieza de casi 4.000 euros.

Cambiarla sin solucionar el origen puede provocar que el nuevo compresor vuelva a fallar.

La tecnología tampoco se extendió como Mercedes había previsto inicialmente. En 2021, publicaciones especializadas informaron de que la marca había dejado de perseguir una expansión general de los sistemas R744 en sus turismos.

La factura oculta de la innovación

El Mercedes Clase S siempre ha funcionado como escaparate tecnológico.

Muchas soluciones que debutaron en él terminaron llegando años después a vehículos más asequibles. Pero algunas innovaciones también envejecen mal cuando no se popularizan.

El primer propietario disfrutó de un climatizador ecológico, potente y técnicamente revolucionario.

El siguiente puede encontrarse buscando un taller capaz de recargarlo y pagando por un compresor casi lo mismo que cuesta un coche usado completo.

Automóviles Casian no critica únicamente una pieza cara. Señala un problema cada vez más habitual: los automóviles modernos incorporan sistemas extraordinariamente avanzados, pero su complejidad puede transformar una avería cotidiana en una reparación desproporcionada.

Porque el R744 puede ser mejor para el medioambiente.

Pero para el propietario de este Clase S de 2018, la tecnología ecológica ha llegado acompañada de una factura difícil de justificar: más de 4.000 euros por volver a tener aire acondicionado.