Un Mercedes eléctrico de 58.000€ acaba en desguace tras caer a una piscina: repararlo cuesta 83.000€
Una escena que podría parecer sacada de una comedia veraniega se ha convertido en un ejemplo real de lo caro que puede salir un descuido. Desde Desguaces Motocoche han compartido el caso de un Mercedes EQB 2024, prácticamente nuevo, que ha acabado siniestro tras un incidente tan cotidiano como una barbacoa entre amigos.
El contexto no puede ser más reconocible: domingo, piscina, comida al aire libre y un ambiente relajado. Pero en cuestión de segundos, la situación dio un giro inesperado. El resultado: en lugar de alguien lanzándose al agua, fue el propio coche el que terminó “bañándose” en la piscina.
Lo más llamativo del caso es el estado previo del vehículo. Se trataba de un SUV eléctrico 100%, con apenas seis meses de uso, en condiciones prácticamente impecables. Un modelo que destaca por su calidad de acabados, su diseño robusto y detalles característicos de la marca como la parrilla con estrellas o su gran pantalla digital.
Sin embargo, todo eso dejó de importar en el momento en que el agua entró en escena.
De coche casi nuevo a reparación imposible
El impacto económico del incidente es lo que realmente ha generado sorpresa. Este Mercedes EQB, con un precio aproximado de 58.000 euros, ha terminado en desguace con una estimación de reparación de hasta 82.000-83.000 euros.
Una cifra que no solo supera el valor del propio vehículo, sino que evidencia el enorme coste que puede implicar una avería en un coche eléctrico.
El motivo está claro: los daños no son visibles a simple vista. De hecho, según explican, ni los asientos ni los faros llegaron a inundarse completamente. Pero en este tipo de vehículos, el problema está en lo que no se ve.
El talón de Aquiles: batería y sistema eléctrico
En los coches eléctricos, el componente más crítico es la batería de alto voltaje, junto con todo el sistema asociado:
- Motor eléctrico
- Instalación de alto voltaje
- Inversor
- Sistemas electrónicos
Cuando el agua afecta a estos elementos, el coste de sustitución es extremadamente elevado. En muchos casos, como este, la reparación deja de tener sentido económico.
El resultado es contundente: un coche prácticamente nuevo, sin daños aparentes graves en el interior, acaba siendo declarado siniestro total.
Una advertencia que va más allá de la anécdota
Más allá del tono desenfadado con el que se relata la historia, el mensaje es claro: un pequeño error puede tener consecuencias enormes, especialmente cuando se trata de vehículos eléctricos.
El caso también abre el debate sobre el coste de mantenimiento y reparación de este tipo de coches. Aunque su uso diario puede ser más económico, incidentes como este ponen de relieve que ciertos daños pueden disparar las cifras hasta niveles difíciles de asumir.
La escena de la barbacoa termina así convertida en una advertencia para conductores: cuidado con el entorno, con los descuidos y, sobre todo, con el agua. Porque, en este caso, lo que parecía una simple anécdota acabó convirtiendo un coche de 58.000 euros en una pérdida total.
Mientras tanto, la reflexión queda en el aire: ¿compensa el riesgo frente a las ventajas del coche eléctrico? Para algunos, la respuesta sigue siendo sí. Para otros, historias como esta siembran más dudas que certezas.