Le pone un filtro del Norauto y su Ford pierde potencia: "Hay una opción más barata y mucho mejor"

El filtro de aire del Norauto

Los filtros de potencia son una de las modificaciones más populares entre quienes quieren que su coche suene más deportivo sin gastar demasiado dinero. Se compran fácilmente, se montan en poco tiempo y, en muchos casos, cambian de forma inmediata el sonido de la admisión. El problema, según el mecánico Juanjo Jiménez, es que no siempre mejoran el rendimiento. De hecho, si se montan mal, pueden conseguir justo lo contrario.

El mecánico lo explica con un ejemplo muy habitual: quitar la caja original del filtro de aire y colocar directamente un filtro cónico o de “potencia” dentro del vano motor, cerca de zonas con mucho calor. A simple vista puede parecer una mejora. El coche suena más, la admisión se vuelve más presente y el conductor tiene la sensación de que el motor respira mejor. Pero esa sensación, según Juanjo Jiménez, puede ser engañosa.

“Le has puesto a tu coche el filtro de potencia del Norauto y te das cuenta de que ahora suena mejor, claro, vas flipando, pero potencia lo que es potencia has perdido”, señala el mecánico.

La clave está en la temperatura del aire que entra al motor. Un motor de combustión necesita oxígeno para funcionar. Cuanto más frío es el aire, más denso es y más moléculas de oxígeno contiene en el mismo volumen. En cambio, el aire caliente que se acumula dentro del vano motor es menos denso y, por tanto, menos interesante desde el punto de vista del rendimiento.

Ahí está el principal problema de muchos filtros de potencia montados de forma rápida: se colocan justo en una zona donde el motor, el radiador, los colectores y otros componentes generan mucho calor. En vez de aspirar aire fresco del exterior, el motor acaba tragando aire caliente del propio vano.

Según Juanjo Jiménez, ese es el error más común. El conductor cambia la caja original del filtro por un filtro abierto pensando que el coche va a ganar potencia, pero lo que consigue es que el motor aspire aire a peor temperatura. El resultado puede ser una pérdida de prestaciones, una respuesta menos eficiente y un consumo mayor.

El mecánico también critica una de las promesas habituales de este tipo de productos: la supuesta mejora del consumo. En su opinión, si el motor aspira aire caliente y pierde eficiencia, el conductor acabará pisando más el acelerador para obtener la misma respuesta. Y si pisa más, el coche no consume menos, sino más.

“La caja te dice que economiza combustible, pero lo que hace es aumentarlo, y en consecuencia tienes menos potencia”, resume.

Frente a esa solución rápida, Juanjo Jiménez propone una alternativa que considera más barata y más efectiva: mantener la caja del filtro original y mejorar la llegada de aire fresco desde la parte delantera del coche. Es decir, conservar el sistema de admisión cerrado, pero ayudar a que reciba aire exterior a través de un tubo dirigido hacia la parrilla frontal.

En su ejemplo, el mecánico muestra una tubería corrugada que sale desde la zona de la caja del filtro de aire y se conduce hasta el frontal del coche. La idea es sencilla: aprovechar la entrada de aire del morro para que, cuando el coche circula, especialmente en carretera o autovía, el sistema reciba aire más fresco y con algo más de presión dinámica.

Esta solución tendría dos ventajas principales. La primera, mejorar el flujo de aire hacia la admisión. La segunda, reducir la temperatura del aire que entra al motor. En teoría, eso debería ayudar a que el coche respire mejor, gane algo de respuesta y pueda consumir ligeramente menos, aunque el propio mecánico deja claro que la diferencia puede ser pequeña.

También plantea otra opción más discreta: mantener la caja original e instalar en su interior un filtro de alto flujo. De esa forma, el sistema sigue protegido del calor directo del vano motor, pero puede mejorar algo la capacidad de respiración respecto al filtro convencional. Para muchos coches de calle, esta suele ser una solución más lógica que montar un filtro abierto sin canalización.

El mensaje de fondo es claro: no basta con poner un filtro que suene más. En una admisión, tan importante como el caudal es la temperatura del aire y la ubicación del filtro. Un filtro abierto colocado en una zona caliente puede sonar más deportivo, pero no necesariamente hará que el coche corra más.

Eso sí, Juanjo Jiménez también advierte de un detalle importante: este tipo de modificaciones pueden tener problemas en la ITV si no están homologadas. En el caso de una tubería añadida o una modificación visible del sistema de admisión, el mecánico reconoce que “no está homologado” y que, para pasar inspección, habría que legalizarlo o retirarlo.

Por eso su consejo tiene dos partes. La primera es técnica: si se quiere mejorar la admisión, mejor buscar aire frío que ruido. La segunda es práctica: cualquier modificación que afecte al sistema de admisión puede traer problemas si no está correctamente homologada.

La crítica de Juanjo Jiménez no va tanto contra los filtros deportivos en sí, sino contra la forma en la que muchos conductores los instalan. Un filtro de alto flujo bien integrado puede tener sentido. Un filtro cónico colocado al lado del calor del motor, no tanto.

Al final, el aviso es sencillo: que un coche suene más no significa que ande más. Y en muchas ocasiones, la modificación más vistosa no es la más eficaz. Para ganar rendimiento real, el motor necesita respirar bien, pero sobre todo necesita respirar aire fresco.