El Ayuntamiento de Ávila desliza el dinero que se deja en combustible en un año: ¿mucho o poco?

Echar gasolina en una moto

El Ayuntamiento de Ávila ha sacado a licitación un contrato de 110.869,85 euros para garantizar durante un año el suministro de combustible de su parque móvil y de buena parte de su maquinaria municipal. La cifra, recogida en el pliego técnico del expediente, pone negro sobre blanco cuánto prevé destinar el consistorio al repostaje de los vehículos que sostienen servicios esenciales de la ciudad.

El contrato incluye el suministro de gasolina sin plomo 95, gasóleo A, AdBlue y gas licuado del petróleo (GLP) para los vehículos y equipos del Ayuntamiento. No se trata solo de turismos o furgonetas. La relación de unidades afectadas muestra una flota muy amplia y heterogénea, en la que conviven coches de Policía Local, Protección Civil, Bomberos, Jardines, Obras, Vías Públicas, Cementerio, Deportes o Electricidad, además de maquinaria específica como excavadoras, dumpers, generadores o camiones.

La licitación deja claro que el adjudicatario deberá suministrar exactamente los mismos carburantes que vende al público en general, ajustados a la normativa vigente, y aplicar el precio de surtidor con el descuento ofertado por la empresa. Es decir, el Ayuntamiento no fija un precio cerrado por litro, sino que la competencia entre las estaciones de servicio se centrará en el descuento sobre el precio de venta al público en el momento del repostaje.

El contrato

Uno de los puntos más llamativos del pliego es la presencia del AdBlue, el aditivo imprescindible en buena parte de los vehículos diésel modernos para reducir las emisiones contaminantes. El documento recuerda que este sistema es obligatorio en muchos motores desde la entrada en vigor de la normativa Euro 6 y fija como referencia un precio de 0,900 euros por litro, IVA incluido, al que también se aplicará el descuento que ofrezca la adjudicataria.

El contrato tendrá una duración de un año desde su formalización y exige una condición clave: la empresa que quiera optar deberá contar con al menos una estación de servicio en el término municipal de Ávila, abierta de lunes a domingo entre las 7:00 y las 22:30 horas, y preparada para dar servicio a vehículos especiales. No es un detalle menor. La flota municipal incluye desde turismos y furgonetas hasta vehículos pesados de emergencias y maquinaria, por lo que la operativa diaria requiere accesibilidad y rapidez.

Además, el repostaje no podrá hacerse de cualquier forma. El pliego obliga a que sea realizado por el personal de la estación y a que exista un sistema de control individualizado mediante tarjetas identificativas por vehículo o maquinaria. Cada tarjeta deberá recoger datos como el límite de repostaje, el tipo de combustible, la matrícula y el servicio al que pertenece. Cada suministro tendrá que quedar reflejado en albaranes con la fecha, hora, litros, importe, precio por litro y matrícula, con firma tanto del expendedor como del empleado municipal que reposta.

La administración también endurece el seguimiento del gasto. El adjudicatario tendrá que emitir facturas mensuales desglosadas por servicio o área, acompañadas de informes detallados de cada vehículo, y remitir al menos cada quince días documentación por internet en soporte informático, como hojas de cálculo, con todos los repostajes realizados. En otras palabras, el Ayuntamiento quiere tener perfectamente trazado quién reposta, cuánto, cuándo y con qué combustible.

La fotografía de la flota municipal permite entender mejor el alcance del contrato. Bomberos dispone de varios camiones y todoterrenos, Policía Local cuenta con vehículos como BMW X1, Hyundai Staria, Kia Stonic, Toyota Camry, Audi A3 o varias furgonetas, mientras que áreas como Jardines, Vías Públicas u Obras mantienen en servicio numerosos vehículos industriales y maquinaria. También aparecen unidades antiguas que siguen prestando servicio, desde modelos de Seat, Renault, Citroën o Nissan hasta camiones y equipos pesados de marcas como Pegaso, Caterpillar, Iveco, Mercedes-Benz o Man.

El reparto de combustibles evidencia, además, que la transición energética en la flota municipal todavía es muy parcial. La mayoría de los vehículos siguen funcionando con gasóleo, aunque también hay unidades de gasolina, modelos adaptados a gas/GLP y maquinaria que emplea mezclas específicas o necesita carburante para generadores. Este detalle explica que el contrato abarque varios tipos de suministro y no solo los combustibles más tradicionales.

En términos políticos y de gestión, la licitación sirve para poner cifras a un gasto cotidiano pero imprescindible: mantener operativos los servicios públicos. Sin combustible no circulan los coches patrulla, no salen los vehículos de emergencias, no se mueven los equipos de mantenimiento ni funciona parte de la maquinaria municipal. La cifra de 110.869,85 euros refleja, por tanto, el coste anual estimado de sostener esa actividad diaria en una ciudad como Ávila.

También revela otra realidad: pese al avance del coche eléctrico en el mercado privado, el día a día de muchas administraciones locales sigue dependiendo de una flota convencional, numerosa y muy diversa. Y eso obliga a mantener contratos de suministro como este, donde cada céntimo de descuento por litro puede terminar marcando diferencias importantes en la factura final del año.