El coche de segunda mano vuelve a subir en España: ya cuesta casi un 30% más que antes de la pandemia
Comprar un coche de segunda mano en España ya no es el refugio barato que fue durante años. El mercado de ocasión sigue siendo la vía de acceso al automóvil para miles de familias, pero los precios han cambiado de escala. La subida no es una sensación: está en los datos.
Según las cifras publicadas por Ancove, el precio medio del turismo usado se situó en 13.419 euros en mayo de 2026, lo que supone una subida interanual del 4%. El dato llega en un momento especialmente sensible, porque el mercado no solo arrastra años de encarecimiento, sino también una oferta muy condicionada por la falta de coches jóvenes procedentes de los años de crisis de semiconductores.
La fotografía completa es más compleja. Algunos seminuevos se han abaratado por la presión de las nuevas marcas y las promociones en vehículo nuevo, pero el coche usado que busca buena parte del comprador medio —más antiguo, más barato y de combustión— sigue subiendo.
El dato clave: casi un 30% más caro desde 2019
La comparación a largo plazo es la que mejor explica el problema. El barómetro de Coches.com y GANVAM recoge que el precio medio de los coches usados subió un 29,9% entre 2019 y 2025. Es decir, aunque en 2025 se registró una corrección del 4,3% respecto al año anterior, el mercado sigue muy por encima de los niveles anteriores a la pandemia.
Ese descenso de 2025 no borra el encarecimiento acumulado. Más bien refleja una pausa después de varios ejercicios de tensión, falta de stock y fuerte demanda. El precio medio del vehículo de ocasión se situó en 19.350 euros en 2025, el primer descenso interanual desde 2019, pero todavía con una subida acumulada muy elevada frente a los años previos a la crisis sanitaria.
La clave está en que el mercado no se ha normalizado del todo. Hay más oferta que en los peores años, pero no necesariamente en los segmentos que más interesan al comprador medio.
Los coches más viejos son los que más presión soportan
El encarecimiento no afecta igual a todos los vehículos. Los coches más antiguos están subiendo con más fuerza porque concentran gran parte de la demanda de quienes buscan una solución económica.
En mayo de 2026, los turismos de más de ocho años alcanzaron un precio medio de 10.904 euros, con una subida interanual del 5,5%. Además, este segmento representó alrededor del 63,8% de las transferencias de turismos usados en España. Es decir, no hablamos de una parte marginal del mercado, sino del grueso de las operaciones.
Este dato resume muy bien la situación: el comprador que busca un coche asequible se encuentra compitiendo por vehículos cada vez más antiguos, pero también más caros. Y eso tensiona especialmente a los hogares que no pueden acceder a un coche nuevo ni a un usado joven.
El comprador también sube su presupuesto
Otro dato relevante llega desde coches.net. Su estudio de tendencias de compra sitúa el presupuesto medio previsto para adquirir un vehículo de ocasión en 16.883 euros en 2026, un 5% más que en 2025.
Esto no significa necesariamente que todos los coches hayan subido exactamente un 5%. Significa que el comprador ya asume que necesita más dinero para entrar en el mercado. Y ese cambio psicológico es importante: el usuario que antes buscaba un usado por 10.000 o 12.000 euros ahora se encuentra con menos oferta, más kilómetros o más antigüedad en esa franja.
La intención de compra también se desplaza hacia el vehículo de ocasión. Según el mismo estudio, el 80% de los conductores encuestados con intención de comprar coche se decanta por un modelo usado. La presión sobre este mercado, por tanto, no va a desaparecer fácilmente.
Por qué suben los coches usados
El primer motivo es la falta de producto joven. Durante los años de la pandemia y la crisis de semiconductores se fabricaron y matricularon menos coches. Eso se nota ahora, porque hay menos unidades de entre tres, cuatro, cinco o seis años entrando al mercado de ocasión.
El segundo motivo es el precio del coche nuevo. Los vehículos nuevos han subido mucho en los últimos años por electrificación, normativa, tecnología, inflación y desaparición de versiones básicas. Cuando el coche nuevo se aleja del bolsillo medio, más compradores se van al usado.
El tercer motivo es la demanda del coche barato. Muchos conductores no buscan un seminuevo eléctrico ni un SUV de última generación. Buscan un coche funcional, de gasolina o diésel, con mantenimiento razonable y precio contenido. Pero esos coches son cada vez más escasos en buen estado.
Y cuando algo escasea, sube.
Los seminuevos bajan, pero no solucionan el problema
Hay un matiz importante: no todos los coches usados están subiendo. Según GANVAM, los modelos de hasta un año bajaron cerca de un 10% en el primer trimestre de 2026, hasta situarse en 23.865 euros. También los usados de entre dos y cinco años ajustaron su precio más de un 4%, hasta una media de 19.412 euros.
Esto ocurre porque el mercado de vehículo nuevo está más competido, especialmente por la entrada de nuevas marcas y por promociones más agresivas. Si un coche nuevo se acerca demasiado en precio a un seminuevo, el usado joven tiene que bajar para seguir siendo atractivo.
Pero ese ajuste no llega al comprador que busca gastar poco. Un seminuevo de más de 20.000 euros sigue fuera del alcance de muchas familias. Por eso el problema se concentra en la parte baja y media del mercado, donde la demanda es fuerte y la oferta de calidad no abunda.
Casi la mitad del mercado sigue por debajo de 10.000 euros
A pesar de las subidas, el mercado español de ocasión sigue teniendo un gran volumen de operaciones baratas. En mayo, el 34,1% de los turismos transferidos se vendió por debajo de 6.000 euros, y el 22,2% por menos de 3.000 euros. Si se incluyen todos los turismos por debajo de 10.000 euros, suman el 47% del mercado.
Este dato tiene una doble lectura. Por un lado, demuestra que todavía hay coche barato. Por otro, confirma que buena parte del mercado se mueve en vehículos antiguos, con más kilómetros y más riesgo de mantenimiento.
La segunda mano sigue siendo esencial para muchos conductores, pero cada vez exige mirar con más cuidado: historial, kilometraje, ITV, mantenimientos, estado del motor, neumáticos, embrague, distribución y posibles cargas.
Un mercado más caro y más envejecido
El coche usado se ha convertido en una especie de termómetro social. Si el nuevo es demasiado caro, el comprador baja al seminuevo. Si el seminuevo también se dispara, baja al usado de más años. Y cuando todos acuden al mismo segmento, los precios suben incluso en coches que antes se consideraban claramente baratos.
Ese es el gran cambio. España no solo tiene un mercado de ocasión tensionado; tiene también un parque envejecido. Y eso afecta a la seguridad vial, a las emisiones y al coste real de mantenimiento para el usuario.
Porque un coche de segunda mano puede parecer barato en la compra, pero salir caro si necesita embrague, distribución, turbo, inyectores, suspensión, neumáticos o reparaciones importantes al poco tiempo.
La segunda mano sigue siendo necesaria, pero ya no es tan asequible
El mercado de ocasión sigue siendo la opción lógica para muchísimos compradores. Pero los datos demuestran que ya no juega con las reglas de hace una década. El precio medio ha subido casi un 30% desde 2019, el comprador eleva su presupuesto y los coches más viejos siguen encareciéndose por encima de la media.
La paradoja es clara: España necesita renovar su parque móvil, pero muchos conductores solo pueden acceder a coches cada vez más antiguos y caros. Mientras no haya más oferta de vehículo joven, ayudas efectivas a la renovación y precios de nuevo más accesibles, el coche de segunda mano seguirá siendo imprescindible, pero cada vez menos barato.