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La DGT se "olvida" del curso para llevar motos de 125 cc con el carnet de coche

Carnet de moto A2

Hace algo más de un año, la DGT abrió uno de los debates más delicados del mundo de la moto en España: la posibilidad de poner fin, o al menos endurecer, la compatibilidad que permite a quienes tienen el carnet B y más de tres años de antigüedad conducir motos de 125 cc. La idea de fondo era introducir un curso obligatorio, con inspiración en el modelo francés, como respuesta al repunte de la siniestralidad de las dos ruedas. Se habló mucho, se agitó bastante el avispero y durante semanas pareció que el cambio estaba en marcha. Pero la realidad de hoy es otra: la DGT no ha publicado ninguna novedad oficial sobre ese curso específico, el sistema sigue igual y todo apunta a que aquel proyecto se ha ido diluyendo en silencio. La propia web oficial de Tráfico sigue explicando, a día de hoy, que con permiso B y tres años de antigüedad se pueden conducir motos de hasta 125 cm³, 11 kW y 0,1 kW/kg, sin mención a un nuevo curso obligatorio para dar ese salto.

La medida que incendió al sector… y luego desapareció del foco

El origen de toda esta historia está en el arranque de 2024, cuando el Gobierno y la DGT empezaron a deslizar la intención de modificar las condiciones para que los conductores de coche pudieran subirse a una 125. La idea, defendida públicamente por Pere Navarro, era imponer una formación adicional, con un esquema parecido al de Francia, donde para conducir ciertas motos ligeras con permiso de coche se exige experiencia previa y un curso específico. Distintos medios especializados recogieron entonces que el curso sería de siete horas, con parte teórica y parte práctica, y que no tendría carácter retroactivo para quienes ya vinieran utilizando motos de 125 con el carnet B.

Aquello generó un auténtico terremoto entre usuarios, sector y autoescuelas. No solo por el fondo de la medida, sino por el caos informativo que la rodeó. Se llegó a hablar de excepciones, de posibles derechos adquiridos para algunos conductores y de una transición confusa que nunca terminó de explicarse bien. Y ahí empezó a crecer la sensación de que la idea se estaba anunciando antes de estar realmente cocinada.

A día de hoy, la DGT mantiene silencio

Ese es el dato más llamativo. Si uno revisa la comunicación oficial reciente de la DGT, sí encuentra novedades sobre formación vial, pero no sobre ese curso concreto para el salto del B a la 125. Lo que Tráfico ha regulado en 2025 son los cursos de conducción segura y eficiente, tanto para turismos como para motocicletas, y además con carácter voluntario, bonificados con hasta dos puntos adicionales en el permiso. Es decir, no son el famoso cursillo obligatorio para poder llevar una 125 con carnet de coche, sino otra cosa completamente distinta.

Y ahí está precisamente la conclusión incómoda: a día de hoy la DGT guarda silencio sobre aquel curso y todo indica que se ha olvidado de él, o al menos que ha dejado de tratarlo como una prioridad pública. No hay un calendario oficial, no hay una orden publicada que lo active y no hay una explicación reciente de Tráfico detallando en qué fase está. Mientras tanto, la norma práctica sigue siendo la de siempre.

La norma real no ha cambiado: el B+3 sigue vivo

Eso es lo que más contrasta con el ruido que se generó. Porque más allá de titulares y declaraciones, lo importante es qué puede hacer hoy un conductor en España. Y hoy la situación sigue siendo la misma: quien tenga el permiso B con tres años de antigüedad puede seguir conduciendo motos de hasta 125 cc dentro de los límites legales habituales. Ese marco sigue apareciendo en la documentación oficial de la DGT y en sus informes técnicos sobre conducción de motocicletas con permiso B.

Dicho de otra manera: el gran cambio que se insinuó no se ha convertido, al menos de momento, en un cambio real para el usuario.

El modelo francés estuvo sobre la mesa, pero nunca aterrizó de verdad

Cuando la medida se lanzó al debate público, una de las referencias que más se utilizaron fue la de Francia. Allí existe una formación específica para ciertos conductores de coche que quieren acceder a este tipo de motos. Esa comparación sirvió para justificar el rumbo que quería tomar la DGT, pero en España el proyecto nunca llegó a cuajar en un texto definitivo ni en un procedimiento operativo claro. Se quedó en la fase de intención política, de globo sonda o de proyecto sin aterrizaje.

Y eso, en el ámbito de Tráfico, suele ser una señal bastante clara: cuando pasa tanto tiempo sin desarrollo normativo ni comunicación oficial, la medida pierde impulso o queda absorbida por otros problemas más urgentes.

La DGT tiene hoy otros frentes mucho más calientes

Eso también ayuda a entender por qué la propuesta se ha ido apagando. En los últimos meses, Tráfico ha concentrado buena parte de su agenda pública en asuntos como la implantación de los cursos voluntarios de conducción segura, la reforma ligada a la nueva Directiva europea del permiso de conducir, el debate sobre la conducción acompañada a los 17 años o todo el caos reputacional alrededor de la baliza V16. Incluso la propia comunicación oficial de la DGT sobre formación reciente gira en torno a esos cursos seguros y eficientes, no al famoso acceso a la 125 con carnet B.

Con ese contexto, no parece casual que el cursillo para las 125 haya desaparecido del primer plano.

Bruselas también complica cualquier gran reforma unilateral

Hay otro factor que juega en contra de rescatar ahora esa medida: el marco europeo. La nueva Directiva (UE) 2025/2205 sobre permisos de conducción ya está aprobada y los Estados miembros deberán adaptarla en los próximos años. Eso introduce un escenario de transición regulatoria donde mover piezas grandes a nivel nacional, sin saber exactamente cómo quedará el tablero final europeo, resulta todavía más delicado. La propia información comunitaria y la referencia oficial del BOE muestran que la UE está redefiniendo varios aspectos del permiso de conducir, lo que reduce el incentivo para que la DGT se meta ahora en una reforma nacional especialmente controvertida si en paralelo Bruselas va a tocar el sistema.

Mucho ruido, poca norma y ningún curso real

Visto con perspectiva, lo que queda de aquel gran anuncio es sobre todo eso: ruido. Queda la hemeroteca, quedan los recortes, quedan las declaraciones y queda una sensación muy reconocible de promesa regulatoria que se fue desinflando a medida que avanzaban los meses. Pero lo que no queda es lo importante: una norma nueva, un curso activado, un calendario o una explicación oficial de la DGT sobre por qué aquello no ha seguido adelante.

Y esa es la foto real hoy: la DGT mantiene silencio y todo indica que se ha olvidado de este cursillo.

La conclusión: el sistema sigue igual hasta que alguien demuestre lo contrario

Por mucho que en su día se hablara de endurecer el acceso a las motos de 125 cc para los conductores con carnet B, la situación actual no ha cambiado. El acceso B+3 sigue vigente, el curso obligatorio no existe en la práctica y la DGT no ha dado explicaciones recientes sobre el destino de aquella propuesta. En un momento donde Tráfico presume de nuevas medidas, nuevos cursos y nuevas regulaciones, este asunto ha quedado claramente arrinconado. Y mientras siga así, la conclusión solo puede ser una: el gran cursillo para las 125 fue una de esas ideas que hicieron mucho ruido… pero que, al menos por ahora, han acabado en el cajón del olvido.