La DGT pone multas de hasta 200 euros por celebrar el Mundial de España
El árbitro señaló el final y España volvió a ser campeona del mundo.
La selección española derrotó a Argentina por 1-0 el 19 de julio de 2026, gracias a un gol de Ferran Torres en el minuto 106 de la prórroga. Dieciséis años después del triunfo de Sudáfrica, la segunda estrella ya forma parte de la historia del fútbol español.
La celebración comenzó inmediatamente.
Las camisetas aparecieron en los balcones, las banderas salieron por las ventanillas y miles de aficionados comenzaron a ocupar calles y plazas. Madrid prepara además una gran recepción que culminará en Cibeles tras el regreso de la selección desde Estados Unidos.
En medio de esa euforia vuelve a repetirse una escena habitual: caravanas de coches, pasajeros asomados, cláxones sonando sin descanso y vehículos cubiertos por enormes banderas.
El problema es que ganar un Mundial no suspende las normas de tráfico.
La Ley de Seguridad Vial obliga a todos los usuarios a comportarse de manera que no entorpezcan indebidamente la circulación ni causen peligros, perjuicios o molestias innecesarias. También exige al conductor mantener el control del vehículo, conservar el campo de visión y garantizar que los pasajeros ocupen una posición adecuada.
Tocar el claxon para celebrar no está permitido
El sonido del claxon se ha convertido casi en la banda sonora de cualquier victoria deportiva.
Pero el Reglamento General de Circulación establece que las señales acústicas deben utilizarse excepcionalmente y prohíbe expresamente su uso “inmotivado o exagerado”.
Un conductor particular solo puede recurrir al claxon para evitar un posible accidente, para advertir fuera de poblado de su intención de adelantar o para comunicar una situación de emergencia en los supuestos reglamentarios. Celebrar un gol, saludar a otros aficionados o expresar alegría no aparece entre los usos permitidos.
Su utilización injustificada se considera normalmente una infracción leve. La cuantía habitual asociada es de 80 euros, aunque la ley permite que las infracciones leves sean sancionadas con hasta 100 euros. No implica pérdida de puntos.
La presencia de miles de aficionados puede llevar a los agentes a priorizar la seguridad y la regulación del tráfico, pero no existe una autorización general para tocar la bocina durante toda la noche.
Sacar medio cuerpo por la ventanilla
Otro clásico de las celebraciones consiste en viajar sentado sobre la ventanilla, sacar los brazos o incluso medio cuerpo fuera del automóvil.
La escena puede resultar espectacular en un vídeo, pero supone un riesgo evidente. Una frenada, una colisión lateral o un simple cambio brusco de dirección puede provocar que el ocupante golpee contra otro vehículo o salga despedido.
El conductor debe asegurarse de conservar su libertad de movimientos y de que los pasajeros mantengan una posición adecuada. Además, todos los ocupantes están obligados a utilizar correctamente el cinturón.
No llevarlo supone una infracción grave sancionada con 200 euros. Cuando quien incumple es el conductor, pierde también cuatro puntos. Si es un pasajero adulto, la multa recae sobre él, pero no existe detracción de puntos porque no está conduciendo.
Incluso aunque el cinturón continúe parcialmente colocado, viajar asomado o adoptar una posición peligrosa puede acabar siendo denunciado como conducción negligente, también considerada infracción grave.
La bandera puede tapar más de lo que parece
Llevar una bandera de España en el vehículo no está prohibido.
El problema aparece cuando su tamaño o colocación afecta a la conducción.
Una bandera extendida sobre el parabrisas, enrollada alrededor del retrovisor o colocada sobre una ventanilla puede reducir el campo de visión. El conductor está obligado a mantener una visibilidad suficiente y a colocar los objetos de manera que no interfieran con sus movimientos.
También debe comprobar que las placas de matrícula puedan leerse correctamente. Si una bandera tapa total o parcialmente los números y letras, el vehículo puede ser sancionado con 200 euros, sin pérdida de puntos. La manipulación deliberada destinada a impedir la identificación sería mucho más grave y podría alcanzar los 6.000 euros y seis puntos.
La bandera debe estar firmemente sujeta y no puede arrastrarse, desprenderse o representar un peligro para motociclistas, ciclistas y peatones.
La euforia no permite carreras ni conducción temeraria
Algunas celebraciones terminan con acelerones, derrapes, trompos o carreras improvisadas.
La Ley de Tráfico clasifica como muy graves tanto la conducción temeraria como la participación en competiciones o carreras no autorizadas. Estas conductas se sancionan administrativamente con 500 euros y seis puntos, siempre que los hechos no alcancen la gravedad suficiente para constituir un delito.
Circular en sentido contrario, atravesar una plaza llena de peatones, realizar derrapes cerca de la multitud o ignorar semáforos puede superar rápidamente el ámbito de una simple celebración.
Cuando existe un peligro concreto para la vida o integridad de las personas, la conducta puede llegar a los tribunales y provocar la retirada judicial del permiso, penas de prisión o trabajos en beneficio de la comunidad.
Alcohol: no todas las sanciones son iguales
Después de una victoria histórica, brindar parece inevitable. Conducir después es otra cuestión.
La sanción administrativa depende de la tasa detectada. Para un conductor general, superar los 0,25 mg/l y no rebasar los 0,50 mg/l en aire espirado supone normalmente 500 euros y cuatro puntos.
Por encima de 0,50 mg/l, o en determinados casos de reincidencia, la sanción puede alcanzar los 1.000 euros y seis puntos. Los límites son inferiores para profesionales y conductores noveles.
Conducir con presencia de drogas en el organismo implica 1.000 euros y seis puntos. Además, cuando la tasa de alcohol o la influencia de las sustancias alcanza los límites previstos en el Código Penal, el asunto deja de ser una multa administrativa y puede convertirse en delito.
La DGT ha intensificado precisamente durante estos días los controles de alcohol y drogas, por lo que la probabilidad de encontrarse con uno después de una celebración multitudinaria es especialmente elevada.
Una segunda estrella que merece terminar bien
España es bicampeona del mundo y la celebración está plenamente justificada.
Pero ninguna copa convierte el coche en una carroza sin normas.
El claxon sigue teniendo una función de seguridad. El cinturón continúa siendo obligatorio. La matrícula debe permanecer visible y el conductor no puede perder el control del vehículo porque los pasajeros quieran grabar un vídeo para las redes sociales.
La diferencia entre una noche inolvidable y una tragedia puede estar en un semáforo respetado, un cinturón abrochado o la decisión de dejar el coche aparcado después de beber.
España esperó dieciséis años para volver a levantar la Copa del Mundo.
No merece la pena celebrar su segunda estrella perdiendo seis puntos, pagando 1.000 euros o poniendo en peligro a quienes han salido a compartirla.