La DGT prepara una "España de radar de tramo" y ya tiene el primero: 33 km controlados
La lucha contra el exceso de velocidad acaba de sumar un nuevo protagonista en Navarra. La DGT, en colaboración con el Gobierno de Navarra, ha incorporado dos nuevos radares de tramo con el objetivo de reducir la siniestralidad en puntos especialmente conflictivos de la red viaria foral. Uno de ellos destaca por encima del resto: controla más de 30 kilómetros de carretera entre Cortes y Tudela, lo que lo convierte en uno de los radares de tramo más largos de España.
El dispositivo está situado en la A-68, en sentido decreciente, entre los puntos kilométricos 115,027 y 84,483. En la práctica, esto significa que el conductor no se enfrenta a un radar convencional que mide la velocidad en un instante concreto, sino a un sistema que calcula la velocidad media durante todo el recorrido. El Gobierno de Navarra confirmó la instalación de este radar y de otro en la N-121-A, dentro de un plan para incrementar la seguridad en carreteras con alta siniestralidad.
Más de 30 kilómetros vigilados entre Cortes y Tudela
El radar más llamativo de los dos nuevos controles navarros se extiende por algo más de 30 kilómetros en la A-68, entre Cortes y Tudela. Es una distancia poco habitual para este tipo de dispositivos, más acostumbrados a cubrir tramos de varios kilómetros, pero no recorridos tan largos. Según la información publicada por medios especializados, el sistema ya figura entre los controles de velocidad media más extensos del país.
La lógica de este tipo de radar es sencilla: no sirve de nada frenar justo antes de pasar por la cámara. El sistema registra la matrícula al inicio y al final del tramo, mide el tiempo empleado y calcula la velocidad media. Si esa media supera el límite permitido, se genera la correspondiente denuncia. La propia DGT explica que los radares de tramo utilizan cámaras situadas en ambos extremos para calcular la velocidad media y sancionar a quienes superen el límite.
El motivo: 76 accidentes en poco más de tres años
La instalación no responde únicamente a una decisión recaudatoria, sino a datos de siniestralidad concretos. En el tramo de la A-68 se registraron 76 accidentes entre enero de 2022 y junio de 2025. De ellos, 19 accidentes provocaron víctimas: una persona fallecida, una herida grave y 25 heridas leves, según los datos difundidos por el Gobierno de Navarra.
Ese historial explica por qué se ha elegido una fórmula más contundente que un radar fijo tradicional. En un tramo largo, el objetivo no es solo evitar un exceso puntual, sino forzar una conducción más constante, menos agresiva y menos dependiente del clásico frenazo antes del punto de control.
Otro radar en la N-121-A
La medida no llega sola. El segundo radar de tramo instalado por Tráfico Navarra se encuentra en la N-121-A, en sentido creciente, entre los puntos kilométricos 26,76 y 40,79. Este recorrido atraviesa la zona de los túneles de Belate y Almandoz, desde la gasolinera de Lantz hasta las cercanías de Oronoz-Mugaire. También responde a cifras preocupantes: en ese tramo se contabilizaron 56 accidentes entre enero de 2022 y junio de 2025.
La apuesta del Ejecutivo foral incluye además estudios de movilidad, nuevas cámaras y refuerzo de controles, dentro de una estrategia más amplia para frenar el aumento de la mortalidad en carretera.
No es el más largo de España
Aunque el radar de la A-68 impresiona por su longitud, no ostenta el récord nacional. El título de radar de tramo más largo de España se atribuye al situado en la CL-615, en Palencia, con aproximadamente 33 kilómetros de control entre los puntos kilométricos 34,61 y 67,51, según publicaciones especializadas.
La diferencia, en cualquier caso, es mínima desde el punto de vista del conductor. Circular durante 30 kilómetros bajo control de velocidad media obliga a mantener una conducción sostenida y ajustada al límite. Ya no vale levantar el pie durante unos segundos: el sistema evalúa todo el comportamiento dentro del tramo.
Cómo funciona un radar de tramo
Un radar de tramo no mide la velocidad instantánea como un radar fijo convencional. Funciona con cámaras sincronizadas que detectan la matrícula al principio y al final del recorrido. A partir de la distancia exacta y del tiempo empleado, el sistema calcula la velocidad media del vehículo. Si el resultado supera el límite de la vía, se tramita la sanción. La revista de la DGT resume este sistema como un control mediante cámaras de visión artificial situadas en los extremos del tramo.
Este modelo reduce el efecto “frenazo”, uno de los comportamientos más habituales ante los radares clásicos. Con un radar de tramo, circular por debajo del límite justo al pasar la cámara no sirve si durante el resto del recorrido se ha ido demasiado rápido.
Multas de hasta 600 euros y pérdida de puntos
Las sanciones por exceso de velocidad dependen del límite de la vía y de cuánto se haya superado. La tabla de la DGT contempla multas que van desde 100 euros sin pérdida de puntos hasta 600 euros y 6 puntos en los excesos más graves. En vías limitadas a 120 km/h, por ejemplo, circular entre 121 y 150 km/h implica una sanción económica de 100 euros, mientras que superar los 191 km/h entra en el tramo de 600 euros y 6 puntos.
En el caso de un radar de tramo, la clave no es la velocidad máxima alcanzada en un momento concreto, sino la media durante todo el recorrido vigilado. Eso cambia por completo la forma de conducir: el conductor debe respetar el límite de forma continua.
La DGT normaliza los radares largos
La presencia de controles de más de 10 kilómetros ya no es una rareza en España. Cada vez más administraciones están recurriendo a radares de tramo en carreteras donde la velocidad media elevada, la monotonía o la siniestralidad justifican una vigilancia más amplia. La ventaja para Tráfico es clara: estos sistemas no castigan solo el exceso puntual, sino el patrón sostenido de conducción.
El nuevo radar de la A-68 entre Cortes y Tudela representa precisamente esa nueva etapa. Menos radar escondido y más control prolongado. Menos susto al pasar por una caja y más obligación de conducir correctamente durante decenas de kilómetros. Para algunos conductores será una molestia; para la Administración, una herramienta preventiva. Y para quien se acostumbre a circular siempre al límite legal, simplemente será un tramo más de carretera.