DGT

Lo dicen los datos: hay tres provincias donde es casi "imposible" sacarse el carnet de coche a la primera

Examen de conducir

Sacarse el carnet de conducir en Andalucía ya no es solo una cuestión de estudiar y practicar. También depende —y mucho— del lugar en el que uno se examine. Un reciente estudio sitúa a la comunidad entre las más complicadas del país para aprobar a la primera, dibujando lo que muchos aspirantes ya llaman el “triángulo negro” de la DGT, donde conseguir la ansiada ‘L’ se convierte casi en un desafío estadístico.

La fotografía es clara: solo un 48,90% de los alumnos aprueban a la primera, una cifra que coloca a Andalucía en la parte baja del ranking nacional. En un contexto donde la media española apenas supera el 50%, el margen es mínimo… pero suficiente para marcar diferencias.

Huelva y Almería, donde aprobar roza lo excepcional

El caso más llamativo es el de Huelva, que se sitúa como una de las provincias más difíciles de toda España. Allí, el porcentaje de aprobados cae hasta el 44,51%, lo que significa que más de la mitad de los aspirantes suspende en su primer intento.

Muy cerca aparece Almería, con un 44,94%, confirmando que no se trata de una anomalía puntual, sino de una tendencia clara dentro de la comunidad.

Lo más relevante es que la dificultad no está solo en una parte del examen. En Huelva, por ejemplo, los datos muestran un equilibrio preocupante:

  • Teórico: 44,75%
  • Práctico: 44,27%

Es decir, el problema no es solo conducir… también es aprobar el test.

Sevilla rompe la tendencia y ofrece un respiro

En el otro lado del mapa andaluz, la situación cambia de forma notable. Provincias como Sevilla, Cádiz o Jaén presentan cifras más cercanas —e incluso superiores— a la media nacional.

El caso de Sevilla es especialmente significativo:

  • 53,90% de aprobados

Superar el 50% puede parecer poco, pero en este contexto marca una diferencia enorme. En la práctica, significa que el aspirante tiene más probabilidades de aprobar que de suspender, algo que no ocurre en otras provincias andaluzas.

El examen teórico, el gran muro de los aspirantes

Uno de los cambios más importantes en la última década tiene que ver con el endurecimiento del examen teórico. Según los datos, esta prueba se ha convertido en el principal filtro.

A nivel nacional:

  • Teórico: 51,48% de aprobados
  • Práctico: 50,90%

La diferencia es pequeña, pero la evolución no lo es. Mientras el práctico se ha mantenido relativamente estable, el teórico ha ido aumentando su nivel de exigencia.

El resultado es evidente: uno de cada dos aspirantes suspende alguna de las pruebas.

Sacarse el carnet, también una cuestión de dinero

Más allá de la dificultad académica, hay otro factor clave: el económico.

El coste del carnet sigue siendo una barrera importante:

  • 38% paga menos de 700 euros
  • 16% entre 700 y 1.000 euros
  • 7% entre 1.000 y 1.500 euros
  • 3% supera esas cifras

Aunque la mayoría asegura que el dinero no retrasa el proceso, sí introduce una presión añadida. Suspender implica volver a pagar clases, tasas y exámenes, lo que convierte cada intento en una pequeña inversión.

El factor geográfico: una realidad incómoda

El estudio deja una conclusión difícil de ignorar: el lugar donde te examinas influye en tus probabilidades de aprobar.

No se trata solo del nivel del alumno. En juego entran otros elementos:

  • La exigencia de los examinadores
  • El tráfico de cada ciudad
  • La complejidad de los recorridos
  • La saturación de las jefaturas

En provincias con más presión o mayor dificultad urbana, el margen de error se reduce al mínimo.

Un sistema exigente… y desigual

El llamado “triángulo negro” no es una figura oficial, pero sí refleja una percepción cada vez más extendida entre los aspirantes: no es lo mismo examinarse en un sitio que en otro.

Mientras algunas provincias ofrecen condiciones más favorables, otras se han convertido en auténticos filtros donde aprobar a la primera es casi una excepción.

Y, aun así, hay algo que no cambia. Más allá de estadísticas y territorios, el carnet sigue dependiendo de lo mismo que siempre: preparación, constancia y capacidad para superar la presión de un examen donde cada detalle cuenta.

Porque en Andalucía, como en el resto de España, obtener la ‘L’ sigue siendo mucho más que un trámite. Es una prueba… en todos los sentidos.