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“¿Si doy 20 vueltas de campana pago 20 franquicias?”: la queja viral contra Mutua Madrileña

el Peugeot

La relación entre conductores y aseguradoras suele ser tranquila mientras no pasa nada. Uno paga religiosamente cada año, renueva la póliza, acepta subidas y confía en que, si algún día ocurre un accidente, la compañía responderá. Pero cuando llega el golpe, aparecen las condiciones, las franquicias, los peritajes y las interpretaciones. Eso es precisamente lo que denuncia José Veramar, que ha contado públicamente su enfado con Mutua Madrileña tras sufrir un accidente con su coche.

Según su relato, paga más de 1.000 euros al año por un seguro a todo riesgo con franquicia y llevaba dos años sin dar un parte. Sin embargo, tras sufrir un golpe, asegura que la aseguradora le ha comunicado que debe abonar tres franquicias por el mismo siniestro. Una situación que él considera absurda y que resume con una pregunta muy gráfica: “Si doy 20 vueltas de campana, ¿tengo que pagar 20 franquicias?”

Un golpe, varios impactos y una discusión con la aseguradora

El caso, según explica el propio afectado, comenzó con un impacto en el lado derecho del coche contra una pared. Tras el susto, afirma que dio un volantazo y terminó golpeando otra zona del vehículo. Para José Veramar, todo forma parte del mismo accidente: una secuencia única, un mismo momento y un mismo siniestro.

Sin embargo, según su versión, la compañía interpreta que hubo cambio de trayectoria y que, por tanto, no corresponde una sola franquicia, sino varias. Primero una por un lado del coche, después otra por otra zona afectada y una tercera por otro tramo de daños. De ahí su indignación: entiende que se trata de un único accidente y que, por lógica, debería aplicarse una sola franquicia.

La gran duda: cuándo un golpe es un siniestro y cuándo son varios

El fondo del conflicto está en una cuestión muy sensible en los seguros con franquicia: determinar si todos los daños pertenecen al mismo siniestro o si la aseguradora los considera eventos separados. La diferencia no es menor. Si se aplica una sola franquicia, el coste para el cliente es limitado. Si se aplican tres, la factura se multiplica.

En este tipo de pólizas, la franquicia es la parte que paga el asegurado en cada siniestro. Por eso la interpretación del perito y de la compañía resulta decisiva. Para el conductor, el accidente puede ser uno solo. Para la aseguradora, si entiende que hubo impactos diferenciados, trayectorias distintas o daños no relacionados, puede intentar aplicar más de una franquicia.

Y ahí nace el choque. José Veramar considera que esa interpretación no tiene sentido porque todo ocurrió en la misma maniobra.

Batería, caja de cambios y transmisión: los daños discutidos

La queja no se limita a las franquicias. El afectado asegura que la batería pierde ácido y que la compañía no quiere cubrirla al atribuirlo al uso. Él sostiene que el daño apareció tras el golpe y que debería estar relacionado con el accidente.

También afirma que la caja de cambios o la transmisión suenan de una forma que antes no ocurría. Según denuncia, tampoco se harían responsables de esos elementos. En su relato, la aseguradora estaría aceptando únicamente determinados daños visibles, como el faro y el paragolpes, dejando fuera otros posibles problemas mecánicos.

Aquí el punto clave sería demostrar la relación entre el accidente y esos daños. Si la batería, la transmisión o la caja de cambios quedaron afectadas por el impacto, debería acreditarse mediante informe técnico. Si la compañía considera que son daños previos o de desgaste, tendrá que justificarlo. El problema para el asegurado es que esa discusión suele acabar dependiendo del peritaje.

El papel del perito, el punto que puede cambiarlo todo

En cualquier reparación cubierta por seguro, el perito es una figura central. Evalúa el coche, determina qué daños están relacionados con el siniestro, calcula el coste y marca la base sobre la que la aseguradora acepta o rechaza reparaciones.

José Veramar denuncia que primero se peritó una parte y después se añadieron otras dos franquicias. Esa secuencia le genera todavía más enfado, porque siente que la interpretación se ha ido ampliando en su contra. Para él, no hay tres accidentes, sino uno solo con varios daños derivados de la misma pérdida de control.

En estos casos, una vía habitual para el afectado es pedir por escrito el detalle del peritaje, solicitar una explicación clara de por qué se aplican varias franquicias y, si no está de acuerdo, buscar una segunda valoración independiente.

El enfado de quien paga y espera respaldo

La parte más humana del caso está en el sentimiento de desprotección. José Veramar insiste en que paga un seguro caro, que no ha dado partes en años y que ahora, cuando necesita respuesta, se encuentra con una interpretación que considera abusiva.

Esa sensación es común en muchos conflictos con aseguradoras. El cliente no suele leerse cada detalle de la póliza hasta que ocurre el siniestro. Y cuando aparece la letra pequeña, descubre que el concepto de todo riesgo con franquicia no significa necesariamente que todo se vaya a cubrir de forma automática ni que todos los daños vayan a entrar bajo una sola franquicia.

La crítica al taller y al trato recibido

El afectado también muestra su malestar con el trato recibido en el taller de Móstoles donde se encuentra el coche. Utiliza expresiones muy duras para describir su sensación, aunque esas acusaciones deben tomarse como parte de su relato personal y no como hechos acreditados.

En cualquier caso, el comentario refleja otro problema frecuente: cuando hay un conflicto entre aseguradora, taller y cliente, el propietario del coche se siente atrapado en medio. La compañía decide qué cubre, el perito marca límites, el taller ejecuta o presupupuesta, y el cliente acaba teniendo que pelear para entender quién responde por cada daño.

Qué debería hacer un asegurado en una situación así

En un caso como el que cuenta José Veramar, lo más importante es no quedarse solo en la queja verbal. Conviene pedir a la aseguradora una respuesta por escrito donde se detalle por qué se aplican tres franquicias, qué daños se consideran del siniestro y cuáles se rechazan.

También sería recomendable solicitar copia del informe pericial, revisar la póliza completa, comprobar cómo define la compañía el concepto de siniestro y, si hay desacuerdo, pedir una segunda peritación. Si existen daños mecánicos como batería, caja de cambios o transmisión, un informe técnico independiente puede ser clave para demostrar si guardan relación con el accidente.

Un caso que abre un debate incómodo

La denuncia de José Veramar pone sobre la mesa una pregunta que muchos asegurados se hacen cuando llega el problema: ¿de qué sirve pagar un seguro caro si, en el momento de usarlo, cada daño acaba convertido en una discusión?

Por ahora, lo que se conoce es la versión del afectado. No consta en este relato la respuesta de Mutua Madrileña ni del taller mencionado. Pero el caso deja una enseñanza clara para cualquier conductor con seguro a todo riesgo con franquicia: no basta con mirar el precio anual. Hay que entender bien cómo se aplica la franquicia, qué se considera un único siniestro y qué margen tiene la compañía para dividir daños en varios partes.

Porque para el conductor puede ser un solo golpe. Pero para la aseguradora, según cómo interprete el accidente, pueden ser varias franquicias. Y ahí es donde empieza la pelea.