DGT

Pere Navarro se obsesiona por multarte por usar el móvil en el coche... ¡incluso con el vehículo parado!

Pere Navarro, director de la DGT

La Dirección General de Tráfico vuelve a poner el foco en una de las conductas más repetidas y peligrosas al volante: mirar, tocar o sujetar el teléfono móvil mientras se conduce. En los últimos días han circulado mensajes que hablan de un supuesto nuevo endurecimiento de las sanciones, pero la realidad es menos novedosa y más contundente: la multa más severa por llevar el móvil en la mano lleva vigente desde marzo de 2022.

Desde entonces, sujetar con la mano un dispositivo de telefonía móvil mientras se conduce supone una sanción de 200 euros y la retirada de 6 puntos del permiso. Antes de la reforma, la pérdida era de 3 puntos; la Ley de Tráfico la elevó a 6 para castigar con más dureza una conducta que Tráfico vincula directamente con la siniestralidad por distracciones.

No es una multa nueva, pero muchos conductores siguen cayendo

El matiz es importante: no estamos ante una nueva norma aprobada ahora, sino ante una sanción que ya forma parte del marco legal desde la reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial. Lo que sí se ha intensificado es el mensaje de la DGT y la vigilancia sobre las distracciones.

La propia DGT ha recordado en varias campañas que el uso del móvil al volante sigue siendo una de las infracciones más frecuentes. En la campaña de octubre de 2024, por ejemplo, Tráfico informó de 8.618 denuncias por distracciones en una semana, y el 42,7% correspondió a conductores denunciados por llevar el teléfono móvil en la mano.

Ese dato explica por qué la insistencia continúa. La norma está clara, la sanción es conocida, pero el hábito sigue muy extendido.

El problema no es solo hablar: es apartar la atención

Durante años, muchos conductores asociaron el peligro del móvil únicamente a hablar por teléfono. Hoy el riesgo es mucho más amplio. Leer un mensaje, contestar un WhatsApp, mirar una notificación, revisar una ruta, tocar una aplicación o desbloquear la pantalla pueden bastar para que el conductor deje de atender la carretera durante varios segundos.

Y varios segundos al volante son demasiados. A 50 km/h, el coche recorre casi 14 metros por segundo. A 120 km/h, más de 33 metros por segundo. Una simple mirada al móvil puede convertirse en decenas de metros recorridos sin atención real.

La DGT señala las distracciones como causa de más del 30% de los accidentes, y sitúa el teléfono móvil entre las fuentes más habituales y peligrosas de pérdida de atención.

La infracción más grave: llevarlo sujeto con la mano

La conducta que más puntos resta es muy concreta: utilizar el móvil sujetándolo con la mano mientras se conduce. Esa fórmula legal es clave porque no exige necesariamente que el conductor esté escribiendo un mensaje largo o hablando durante varios minutos. El simple hecho de llevarlo en la mano mientras se conduce ya puede ser sancionable con 6 puntos.

El texto consolidado de la Ley de Tráfico recoge expresamente la pérdida de 6 puntos por “utilizar, sujetando con la mano, dispositivos de telefonía móvil mientras se conduce”.

La multa económica se mantiene en 200 euros, pero la pérdida de puntos es lo que convierte esta infracción en especialmente seria. Para un conductor con el saldo completo, perder 6 puntos significa quedarse con la mitad del permiso. Para quien ya arrastra sanciones previas, puede suponer acercarse peligrosamente a la pérdida del carné.

También se sanciona manipular GPS, apps o mensajes

La ley no solo mira el teléfono como aparato para llamar. También se refiere al uso manual de dispositivos de telefonía móvil, navegadores o cualquier otro sistema de comunicación. Eso incluye manipular el GPS, tocar la pantalla, introducir una dirección, leer mensajes o usar aplicaciones mientras se conduce.

Aquí es donde muchos conductores se equivocan. Pensar que “solo he tocado el navegador un segundo” no elimina el riesgo ni necesariamente evita la sanción. Si obliga a retirar la vista de la carretera o a soltar una mano del volante para manipular el dispositivo, el problema ya está ahí.

La DGT permite el uso de sistemas manos libres, pero con un matiz relevante: que no obliguen a manipular el dispositivo ni reduzcan la atención necesaria para conducir. La ley también prohíbe conducir utilizando cascos o auriculares conectados a aparatos reproductores o dispositivos que disminuyan la atención permanente.

El semáforo y el atasco: la duda que más se repite

Una de las preguntas más habituales es si se puede mirar el móvil cuando el coche está parado en un semáforo o en un atasco. La respuesta práctica es sencilla: si el vehículo no está correctamente estacionado y sigue integrado en la circulación, el conductor debe mantener la atención en la conducción.

Por eso consultar mensajes durante una parada momentánea puede acabar en multa. No es lo mismo estar aparcado que estar detenido unos segundos dentro del tráfico. En un semáforo, el conductor sigue formando parte de la circulación: debe estar pendiente de la luz, de los peatones, de los vehículos que le rodean y de la reanudación de la marcha.

El error es pensar que “parado” significa “fuera de la conducción”. No siempre.

Una sanción pensada para cortar un hábito muy extendido

La reforma de 2022 endureció la pérdida de puntos porque el móvil se había convertido en una distracción cotidiana. Antes, el gesto de mirar una pantalla podía parecer menor. Ahora, Tráfico lo trata como una de las conductas más graves dentro de las distracciones.

La razón es evidente: el móvil combina tres tipos de distracción al mismo tiempo. Es visual, porque aparta la vista de la carretera. Es manual, porque obliga a usar una mano. Y es cognitiva, porque la atención se va al mensaje, a la llamada, a la ruta o a la notificación.

Esa mezcla lo hace especialmente peligroso. No es solo que el conductor mire menos. Es que procesa peor lo que ocurre a su alrededor.

La vigilancia seguirá aumentando

Aunque no haya una nueva reforma reciente sobre el móvil, la DGT mantiene campañas específicas de control de distracciones. En esas campañas participan agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y también se utilizan medios de vigilancia en carretera para detectar conductas de riesgo. En octubre de 2024, Tráfico informó de más de 553.000 vehículos controlados durante una campaña de una semana.

El mensaje que deja la DGT es directo: el móvil no puede formar parte de la conducción. Ni para responder “solo un segundo”, ni para revisar una ruta en marcha, ni para mirar una notificación en un semáforo.

La sanción ya es suficientemente dura: 200 euros y 6 puntos. Pero el verdadero coste puede ser mucho mayor si esa distracción acaba en una salida de vía, un alcance, un atropello o un accidente que se podría haber evitado dejando el teléfono donde debe estar: fuera de las manos del conductor.