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Ponen a caldo un Citröen C4 Picasso: "Si quieres vivir con un tic en el ojo y con miedo a quedarte tirado... es tu coche"

El Citröen

Hay coches que no admiten medias tintas. O los entiendes y los defiendes, o te desesperan. El Citroën C4 Picasso es uno de esos modelos que, años después de su lanzamiento, sigue provocando discusiones entre quienes lo ven como un monovolumen cómodo, práctico y familiar, y quienes lo consideran una fuente potencial de problemas.

Eso es precisamente lo que ha planteado Desguaces Motocoche en uno de sus vídeos, con su tono habitual entre la broma, la crítica y la experiencia de taller. El mensaje es claro: el C4 Picasso puede ser un coche que te conquista o te decepciona, dependiendo de lo que valores, de la unidad que compres y, sobre todo, de cómo haya sido mantenida.

Porque este Citroën tiene virtudes evidentes, pero también una lista de puntos delicados que conviene conocer antes de lanzarse a por uno de segunda mano.

Un coche familiar con mucho espacio, pero también con fama delicada

El Citroën C4 Picasso nació como un monovolumen pensado para familias. Espacio interior, visibilidad, modularidad, maletero generoso y una postura de conducción cómoda eran sus grandes argumentos. Durante años fue una alternativa muy popular para quienes necesitaban algo más práctico que un compacto, pero no querían dar el salto a una furgoneta.

Sin embargo, con el paso del tiempo, también se ha ganado cierta fama de coche delicado. Y ahí entra el debate de Desguaces Motocoche: ¿es un coche recomendable o una compra para vivir “con miedo a quedarte tirado”?

La respuesta no es absoluta. Depende mucho del motor, del mantenimiento y de la unidad concreta.

El 1.2 PureTech y la correa bañada en aceite

Uno de los primeros puntos que aparece en el vídeo es el motor gasolina 1.2 PureTech, mencionado con sorna como “1200 puretas”. Este propulsor ha sido muy extendido en el grupo Stellantis y uno de sus aspectos más comentados es la correa de distribución bañada en aceite.

El problema no es que todos los motores tengan que fallar necesariamente, sino que este sistema exige un mantenimiento muy cuidadoso. Aceite correcto, intervalos respetados y revisiones preventivas son fundamentales. Cuando no se vigila, la correa puede degradarse, soltar residuos y provocar problemas serios.

En el vídeo se resume de forma muy simple: en gasolina, si lo mantienes bien, no tiene por qué dar problemas. Pero esa frase tiene una segunda lectura importante: no es un motor para descuidarlo.

BlueHDi, AdBlue y el famoso anticristalizante

La versión diésel tampoco se libra del repaso. Desguaces Motocoche menciona los problemas asociados al sistema AdBlue en los motores BlueHDi, otro de los temas recurrentes en muchos modelos del grupo.

Aquí entra el comentario sobre el anticristalizante, un aditivo que algunos usuarios emplean para intentar reducir la formación de cristales en el circuito del AdBlue. La broma del vídeo es clara: “si el AdBlue con anticristalizante, tampoco”, como si el problema pudiera quedar controlado con prevención.

La realidad es que el sistema AdBlue puede dar dolores de cabeza si aparecen fallos en depósito, bomba, inyector, sensor o cristalización. No convierte automáticamente al coche en una mala compra, pero sí obliga a saber qué se está comprando.

El techo solar: bonito, pero con letra pequeña

Otro punto señalado es el techo solar panorámico. Sobre el papel, es uno de esos extras que hacen más agradable el coche: más luz, sensación de amplitud y un interior más vistoso. Pero también puede convertirse en una fuente de problemas con los años.

En el vídeo lo exageran con humor: que si se rompe el motor, que si se rompe el carril, que si puede entrar agua “como en una piscina”. Luego matizan entre bromas que lo de los carriles es más creíble y que, si no se abre, difícilmente entrará agua.

El mensaje de fondo es bastante útil: en un coche usado, el techo solar siempre conviene revisarlo bien. Que abra, que cierre, que no haga ruidos raros, que no tenga holguras y que no haya humedad en el interior.

Un diseño que no gusta a todo el mundo

El diseño del C4 Picasso también sale a debate. En el vídeo lo definen, con bastante mala leche, como un coche que “parece un supositorio”. Es una forma exagerada de decir algo evidente: su estética no es para todos.

Citroën siempre ha apostado por diseños diferentes, y el C4 Picasso no fue una excepción. Su carrocería redondeada, su frontal peculiar, su gran superficie acristalada y su silueta de monovolumen lo hacen muy reconocible, pero también algo polarizante.

A algunos les parece moderno y práctico. A otros, directamente feo. Y esa división forma parte de su personalidad.

El maletero y el portón: muy práctico, pero ojo al espacio

Uno de los puntos fuertes del C4 Picasso es su maletero y su enorme portón trasero. En el vídeo lo destacan, pero también con una advertencia divertida: “tienes que aparcar a dos metros de la pared”.

Es una crítica con bastante sentido práctico. El portón grande facilita cargar maletas, carritos, bolsas o equipaje familiar, pero necesita espacio detrás para abrirse completamente. En garajes estrechos o aparcamientos ajustados puede resultar menos cómodo de lo que parece.

Aun así, como coche familiar, el C4 Picasso ofrece una capacidad de carga muy buena. Es uno de esos modelos pensados para la vida real: viajes, niños, compra grande, sillas, mochilas y todo lo que acaba entrando en un coche de familia.

Interior amplio, pero con calidades discutibles

El interior también recibe su parte. Desguaces Motocoche habla de unas calidades similares a otros modelos, pero enseguida llega la crítica: “mira qué mierda, chicos”. Es una forma muy directa de señalar que algunos materiales, mandos o acabados pueden envejecer regular.

No obstante, reconocen algo importante: el cuadro digital sí resulta bonito. Y es verdad que el C4 Picasso, en su momento, ofrecía un interior bastante llamativo, con una instrumentación central, mucha sensación de amplitud y un planteamiento más futurista que el de muchos rivales.

El problema es que lo que parece moderno al principio no siempre envejece igual de bien que un interior más simple y robusto.

Un coche que depende muchísimo de la unidad

El análisis de Desguaces Motocoche funciona porque resume muy bien lo que ocurre con el C4 Picasso de segunda mano. No es un coche que se pueda recomendar o descartar a ciegas. Hay unidades muy cuidadas que pueden seguir dando buen servicio durante años, y otras que pueden convertirse en una colección de averías.

La clave está en revisar bien el historial: mantenimiento, motor, distribución, sistema AdBlue, electrónica, techo solar, estado interior, fugas, ruidos y funcionamiento general. Comprar uno barato sin mirar nada puede salir caro. Comprar una buena unidad, con todo al día, puede ser una opción familiar muy interesante.

Por eso la pregunta final del vídeo tiene sentido: ¿eres de los que se decepcionan o de los que se dejan conquistar?

El Citroën C4 Picasso tiene espacio, comodidad y soluciones prácticas. Pero también tiene puntos delicados que no se pueden ignorar. Es un coche para comprar con cabeza, no solo con el bolsillo. Porque cuando sale bueno, puede ser un monovolumen muy agradecido. Pero cuando sale malo, puede hacer que entiendas perfectamente por qué algunos le tienen tanto miedo.