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Un técnico de la ITV enseña el aparato más "odioso" de la ITV: “No se rechazan coches sin fallos”

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La prueba del OBD se ha convertido en una de las partes más comentadas de la ITV. Muchos conductores llegan a la inspección con la duda de si el coche puede ser rechazado aunque aparentemente funcione bien, aunque no tenga ningún testigo encendido en el cuadro y aunque en el taller no le hayan detectado ninguna avería.

Precisamente sobre esta polémica ha hablado un técnico de la ITV desde LightEV, donde ha mostrado el dispositivo que utilizan para realizar esta comprobación. En su explicación, el trabajador ha querido responder a los vídeos y comentarios que circulan últimamente, en los que algunos talleres y usuarios aseguran que se están rechazando coches por fallos de OBD aunque, según ellos, la prueba de diagnosis no arroje ningún error.

El técnico lo niega de forma tajante. Según su versión, esa idea es “totalmente incierta” y la prueba es mucho más sencilla de lo que muchos conductores creen. No se trata de una revisión misteriosa ni de una interpretación subjetiva del inspector, sino de una lectura del sistema electrónico del vehículo para comprobar si reporta fallos relacionados con las emisiones y determinados sensores.

Qué es exactamente el OBD

El OBD, siglas de On Board Diagnostics, es el sistema de diagnóstico a bordo del vehículo. Es decir, una vía de comunicación entre la centralita del coche y una máquina externa que permite leer información técnica registrada por el propio automóvil.

En la ITV, esta prueba se incorporó para comprobar el sistema de control de emisiones contaminantes en determinados vehículos. AECA-ITV explicó en su momento que la lectura del OBD se introdujo para revisar el sistema de control de emisiones en vehículos Euro 5, Euro 6 y Euro VI.

El técnico de LightEV lo resume de una forma muy directa: el inspector conecta el aparato al puerto OBD del vehículo y el sistema realiza la lectura. A partir de ahí, se comprueba si la centralita reporta errores o datos que indiquen que algo no está funcionando correctamente en los sistemas controlados.

No todos los coches pasan esta prueba

Una de las claves que conviene aclarar es que la prueba del OBD no afecta por igual a todos los vehículos. Según la información difundida por AECA-ITV, el control se aplica a vehículos que cumplen normativas Euro 5, Euro 6 y Euro VI, especialmente en el ámbito de la comprobación del sistema de emisiones.

En la práctica, esto significa que la ITV no está usando esta lectura electrónica como una prueba universal para cualquier coche antiguo, sino como parte del procedimiento de inspección en vehículos que ya incorporan sistemas modernos de diagnóstico y control anticontaminación.

El técnico también menciona los vehículos Euro 5, Euro 6 y Euro VI en pesados, dejando claro que el objetivo de la prueba no es “pillar” al conductor, sino verificar que el sistema electrónico del vehículo no registra fallos relevantes.

Cómo se hace la prueba en la ITV

La explicación del técnico es muy sencilla. El inspector toma el dispositivo de lectura, lo conecta al conector OBD del coche y realiza la prueba. Ese conector suele estar dentro del habitáculo, normalmente en la zona inferior del salpicadero, aunque su ubicación exacta depende del modelo.

Una vez conectado, el equipo se comunica con la centralita. El sistema puede revisar información relacionada con el funcionamiento del motor, los sensores y los sistemas vinculados a las emisiones. No es una diagnosis completa como la que podría hacer un taller para buscar cualquier avería mecánica o electrónica, sino una comprobación orientada al procedimiento de inspección.

Por eso el técnico insiste en que la prueba “no tiene mayor complejidad”. No se desmonta nada, no se manipula el coche y no se hace una intervención mecánica. Simplemente se conecta el equipo y se lee la información que el propio vehículo ofrece.

Por qué puede salir desfavorable

El gran temor de muchos conductores es que el coche salga rechazado por el OBD aunque ellos no noten nada raro. Y aquí está el punto importante: puede ocurrir que un coche no tenga un síntoma evidente al conducir, pero sí tenga registrado un fallo que afecte al sistema de emisiones.

Por ejemplo, TÜV Rheinland explica que la prueba puede detectar que el testigo MIL, el típico testigo amarillo de avería motor, esté activo en la centralita aunque no aparezca iluminado en el salpicadero. También puede detectar defectos permanentes relacionados con contaminación o una posible manipulación del propio sistema MIL.

AECA-ITV también recuerda que si el testigo amarillo de motor está iluminado, puede ser motivo de rechazo en la inspección al considerarse un defecto grave.

Dicho de otra manera: el problema no es que el OBD “se invente” un fallo. El problema es que el coche puede estar registrando una incidencia que el conductor no ha visto, no ha entendido o que incluso puede no aparecer de forma visible en el cuadro en ese momento.

La polémica con los talleres

El técnico de LightEV pone el foco en una queja concreta: la idea de que algunos talleres están diciendo que los coches son rechazados por fallos OBD aunque después, al hacer una diagnosis, no aparezca ningún error. Según el trabajador, esa afirmación no se corresponde con la realidad de la prueba.

Aquí conviene matizar algo importante. Una diagnosis de taller y una lectura en ITV no siempre se viven igual por el conductor. Puede haber fallos intermitentes, códigos borrados, sistemas que no están listos, diferencias entre equipos de diagnosis o averías que solo aparecen bajo determinadas condiciones. Pero eso no significa que la ITV esté rechazando vehículos sin motivo.

El mensaje del técnico es claro: si el coche no reporta fallos relevantes en la prueba, no debería ser rechazado por ese motivo. La prueba se basa en lo que comunica el propio vehículo a través del conector OBD.

Qué debe revisar un conductor antes de ir a la ITV

Para evitar sustos, lo más recomendable es comprobar antes de la inspección que no hay ningún testigo de avería motor encendido, que el coche funciona correctamente y que no se han borrado fallos justo antes de acudir a la ITV sin haber solucionado la causa real.

También es conveniente revisar elementos relacionados con las emisiones, como el sistema anticontaminación, sensores, filtro de partículas en los diésel, catalizador, EGR o cualquier avería que pueda provocar un fallo registrado en la centralita.

Muchos conductores creen que si el coche arranca bien y no hace ruidos extraños está todo correcto, pero la ITV actual también mira lo que el coche dice electrónicamente. Y eso es precisamente lo que ha cambiado la percepción de muchos usuarios: ya no todo depende de lo que se ve desde fuera.

El OBD no es el enemigo, es un aviso

La prueba del OBD puede resultar incómoda para quien llega a la ITV con miedo a un fallo inesperado, pero su finalidad es controlar que los vehículos mantienen operativos sus sistemas de emisiones. En un contexto en el que los coches dependen cada vez más de sensores, centralitas y sistemas electrónicos, este tipo de comprobaciones se han vuelto una parte normal de la inspección.

El aviso del técnico de LightEV va en esa dirección: no hay que ver el OBD como una trampa, sino como una lectura del estado del vehículo. Si el coche tiene un fallo, lo lógico es repararlo. Y si no lo tiene, la prueba debería superarse sin mayor problema.

La polémica seguirá existiendo, porque muchos conductores desconfían de cualquier prueba que no puedan ver a simple vista. Pero el mensaje del técnico es directo: la ITV no rechaza coches “porque sí” por el OBD. El aparato se conecta, lee la información del vehículo y comprueba si hay errores relevantes. Nada más. Y nada menos.