Desmonta la supuesta ganga de importar coches de Reino Unido: “Solo el volante a la derecha ya me echa atrás”
Traerse un coche de Inglaterra para matricularlo en España puede parecer, a primera vista, una operación muy atractiva. En algunos casos, los precios del mercado británico son más bajos que los españoles, especialmente en modelos deportivos, berlinas grandes o coches premium. Pero esa diferencia inicial puede desaparecer rápido cuando empiezan a sumarse los costes ocultos.
Eso es lo que advierte Desguaces Motocoche, que ha explicado por qué la moda de importar coches desde Reino Unido no siempre es tan rentable como parece. Su mensaje es claro: antes de pensar que se ha encontrado una ganga, hay que mirar el coche con mucha calma, revisar la documentación y calcular todo lo que habrá que hacer para poder circular legalmente en España.
El primer problema es evidente: el volante a la derecha. En Reino Unido se conduce por la izquierda, así que sus coches están configurados al contrario que los que se venden en España. Para algunos compradores puede ser una simple rareza; para otros, una incomodidad diaria. Adelantar, coger tickets en parkings, pagar peajes o circular por carreteras secundarias puede ser mucho menos cómodo con el puesto de conducción en el lado derecho.
Faros, pilotos y piezas que pueden no servir en España
Uno de los puntos que destaca Desguaces Motocoche es que algunos componentes no están pensados para circular en España. El ejemplo más claro está en los faros. En los coches británicos, el haz de luz está configurado para circular por el lado contrario, de modo que puede deslumbrar o iluminar mal en carreteras españolas si no se modifica.
También señalan los pilotos traseros, especialmente por la ubicación de la luz antiniebla. Son detalles que pueden parecer menores hasta que llega el momento de pasar la ITV o tramitar la homologación. Si el vehículo no cumple con las exigencias técnicas, habrá que cambiar piezas, adaptar componentes y pagar mano de obra.
La Dirección General de Tráfico recuerda que un vehículo importado debe obtener la tarjeta ITV española y acreditar que está homologado para circular en España antes de completar la matriculación. Para ello pueden ser necesarios documentos como el Certificado de Conformidad, una ficha reducida o una homologación específica, según el caso.
La aduana también cuenta desde el Brexit
El otro gran cambio llegó con el Brexit. Importar un coche desde Reino Unido ya no puede tratarse como una simple compra dentro de la Unión Europea. La DGT explica que, cuando se compra un vehículo procedente de un país de fuera de la UE, es necesario rematricularlo en España después de pasar por la Aduana.
Eso implica más trámites y más costes. La Agencia Tributaria incluye un servicio específico para cumplimentar el DUA de importación de vehículos, y recuerda que en la aduana hay que satisfacer los derechos de arancel y los impuestos aplicables en España. Para coches, el arancel general indicado por la propia Agencia Tributaria es del 10%.
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A eso hay que sumar el IVA o el impuesto que corresponda según el territorio, además de los gastos de transporte, gestoría, ITV, posibles reformas, homologación y matriculación. Es decir, el precio de compra en Reino Unido es solo el primer número de la operación, no el coste final real.
El óxido, el enemigo que no se ve en el anuncio
Pero lo más preocupante para Desguaces Motocoche no está en los papeles, sino debajo del coche. El taller pone el foco en el óxido, un problema habitual en vehículos procedentes de zonas húmedas, con lluvia frecuente y carreteras tratadas con sal en invierno.
En el ejemplo que muestran, se aprecian componentes inferiores muy deteriorados, con barras estabilizadoras y partes del chasis afectadas por la corrosión. También señalan lo complicado que puede llegar a ser desmontar piezas como conectores de escape cuando todo está agarrotado por el óxido.
Este punto es clave porque el óxido no siempre se ve en las fotos de un anuncio. Un coche puede tener buena pintura, buen interior y parecer atractivo por precio, pero esconder debajo una reparación cara, incómoda y difícil de justificar. En los casos más graves, la corrosión puede afectar a elementos estructurales, suspensión, frenos, escape o tornillería.
Una ganga que puede dejar de serlo al hacer números
La pregunta de fondo es sencilla: ¿merece la pena comprar un coche en Reino Unido para traerlo a España? La respuesta depende del modelo, del estado de la unidad y del precio final una vez sumados todos los gastos. Pero Desguaces Motocoche insiste en que no conviene dejarse llevar solo por el importe inicial.
Hay que calcular aduana, DUA, arancel, IVA, transporte, homologación, posibles cambios de faros o pilotos, ITV, tasa de matriculación, gestoría y cualquier reparación necesaria. Además, hay que asumir la conducción con volante a la derecha, algo que no todos los conductores están dispuestos a tolerar en el día a día.
La DGT también señala que para matricular un vehículo es necesario aportar la documentación correspondiente, pagar la tasa y disponer de la tarjeta ITV expedida en España, por lo que no basta con comprar el coche y traerlo: hay que completar todo el proceso administrativo antes de circular con normalidad.
Solo tendría sentido en casos muy concretos
Importar desde Reino Unido puede tener lógica en coches muy especiales, versiones difíciles de encontrar en España o unidades cuyo precio compense de verdad todos los gastos. Pero para un coche normal, el margen de ahorro puede evaporarse rápido.
La advertencia de Desguaces Motocoche va precisamente por ahí. El problema no es que todos los coches británicos sean malos, sino que muchos compradores se fijan en el precio de compra y no en el coste completo de poner ese coche en regla, revisarlo, adaptarlo y mantenerlo.
Y luego está el factor más incómodo: el uso diario. Como remata el propio taller, solo el hecho de conducir con el volante a la derecha ya puede ser motivo suficiente para descartar la compra. Porque una supuesta ganga deja de serlo cuando cada trayecto recuerda que el coche fue pensado para circular por otro país, por otras carreteras y bajo otras normas.