DENZA Z: el superdeportivo eléctrico de 1.604 CV que carga casi por completo en nueve minutos
La industria china lleva años demostrando que ya no quiere limitarse a fabricar coches eléctricos económicos. Su siguiente objetivo es competir directamente en los segmentos más exclusivos y desafiar a los fabricantes europeos de superdeportivos.
El mejor ejemplo de esta nueva ofensiva es el DENZA Z, un deportivo completamente eléctrico que promete hasta 1.604 CV, una velocidad máxima de 350 km/h y una aceleración capaz de romper la barrera de los dos segundos.
DENZA, la división premium de alta tecnología de BYD, ha aprovechado el Festival of Speed de Goodwood de 2026 para mostrar públicamente su nuevo buque insignia. El vehículo apareció en la lista oficial de participantes del evento y realizó demostraciones dentro de la categoría de superdeportivos.
La marca ha confirmado una gama compuesta por las versiones Coupé, Spider y Racing, a las que posteriormente se incorporará una radical Special Edition desarrollada con la intención de atacar un récord en el circuito de Nürburgring Nordschleife. Las especificaciones y prestaciones anunciadas proceden de la documentación técnica difundida por DENZA.
Tres motores eléctricos y 1.604 CV
El corazón del DENZA Z es una nueva arquitectura denominada e³, desarrollada específicamente para vehículos deportivos eléctricos.
El sistema emplea tres motores: uno colocado en el eje delantero y dos unidades independientes situadas detrás, cada una de ellas encargada de impulsar una rueda trasera.
En conjunto, desarrollan 1.604 CV y 1.240 Nm de par, enviados a las cuatro ruedas mediante un complejo sistema electrónico capaz de modificar continuamente el reparto de potencia.
La versión Coupé anuncia una aceleración de 0 a 100 km/h en 2,25 segundos, mientras que el Spider necesita 2,3 segundos. El modelo Racing puede rebajar el registro hasta unos sorprendentes 1,96 segundos cuando equipa los neumáticos semislick opcionales.
Su velocidad máxima también cambia según la configuración. Las versiones convencionales están limitadas a 300 km/h, mientras que el Racing puede alcanzar 350 km/h.
Se trata, en cualquier caso, de cifras anunciadas por el fabricante. Habrá que esperar a las pruebas independientes y a las unidades definitivas de producción para comprobar si el DENZA Z puede reproducir estos registros de manera consistente.
Una versión de más de 2.000 CV
Si los 1.604 CV del modelo normal parecen insuficientes, DENZA prepara una versión todavía más extrema.
El DENZA Z Special Edition superará los 2.000 CV y, según la compañía, será capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 1,7 segundos.
Esta variante contará con una carrocería de materiales compuestos de doble capa y numerosos paneles realizados íntegramente en fibra de carbono. También incorporará un sistema de reducción de resistencia aerodinámica parecido al DRS utilizado en competición.
El mecanismo coordinará un difusor delantero activo y un elemento móvil en el alerón posterior. La marca asegura que podrá reducir la resistencia aerodinámica hasta un 40% y generar más de 2.000 kilos de carga aerodinámica a 300 km/h.
El objetivo declarado es utilizar esta versión para intentar establecer un registro de referencia en el trazado alemán de Nürburgring Nordschleife.
Una carga del 10% al 97% en nueve minutos
Uno de los aspectos más llamativos del DENZA Z no es su potencia, sino la velocidad con la que promete recuperar energía.
El superdeportivo utiliza una Blade Battery de segunda generación, con química de litio-ferrofosfato y una capacidad de 76 kWh. La batería está integrada directamente en la estructura mediante la arquitectura Cell-to-Body.
Gracias al sistema denominado FLASH Charging, DENZA anuncia una potencia máxima de carga de hasta 1.500 kW, es decir, 1,5 megavatios.
Según el fabricante, el coche puede pasar del 10% al 70% en cinco minutos y del 10% al 97% en nueve minutos. Incluso con una temperatura exterior de 30 grados bajo cero, podría recuperar del 20% al 97% en aproximadamente 12 minutos.
Goodwood ya había adelantado que la tecnología FLASH Charging de BYD pretende recuperar más de 350 kilómetros de autonomía en unos cinco minutos.
No obstante, los 1.500 kW representan la potencia máxima del sistema, no necesariamente la potencia mantenida durante todo el proceso. Además, para conseguir semejante velocidad será necesario utilizar estaciones FLASH Charging específicas, muy superiores a los cargadores públicos habituales en Europa.
La utilidad real dependerá, por tanto, no solo del vehículo, sino también de la futura implantación de esa infraestructura.
Hasta 410 kilómetros de autonomía
La versión Coupé anuncia una autonomía de hasta 410 kilómetros, mientras que el Spider se queda en 400 kilómetros y el Racing reduce la cifra a 380 kilómetros.
Son valores razonables teniendo en cuenta las elevadas prestaciones, aunque todavía deberán confirmarse mediante la correspondiente homologación europea.
El DENZA Z no pretende competir con las berlinas eléctricas diseñadas para realizar 700 kilómetros entre cargas. Su propuesta es diferente: ofrecer una batería relativamente compacta y compensarla con una velocidad de recarga extraordinariamente elevada.
La idea de DENZA es que el conductor pueda utilizar repetidamente toda la potencia del automóvil sin tener que esperar demasiado tiempo para volver a cargarlo.
Cuatro plazas en un superdeportivo eléctrico
A pesar de su imagen radical, el DENZA Z no es un biplaza tradicional.
Las versiones Coupé, Spider y Racing disponen de una configuración de cuatro plazas, favorecida por una distancia entre ejes de 2.780 milímetros.
El coche mide 4,78 metros de longitud en las versiones Coupé y Spider. El Racing alcanza los 4,87 metros debido a sus elementos aerodinámicos adicionales.
Su peso no es precisamente reducido. El Coupé declara 2.230 kilos, el Spider llega hasta los 2.300 y el Racing se sitúa en 2.250 kilos. Las elevadas cifras reflejan uno de los grandes retos de los deportivos eléctricos: combinar una batería de alta capacidad con la ligereza necesaria para ofrecer un buen comportamiento en circuito.
DENZA trata de compensarlo mediante la potencia, la aerodinámica activa y un avanzado control electrónico de los movimientos de la carrocería.
Una suspensión que utiliza fluido magnético
El DENZA Z estrenará la suspensión inteligente DiSus-M, basada en amortiguadores con fluido magnetorreológico.
Este líquido puede modificar su viscosidad en milisegundos cuando se somete a un campo magnético. El sistema permite variar casi instantáneamente la dureza de cada amortiguador para adaptar el coche a las condiciones de la carretera.
Las versiones Coupé y Spider combinarán este sistema con suspensión neumática, mientras que el Racing utilizará muelles helicoidales convencionales para ofrecer una respuesta más directa en circuito.
El sistema Vehicle Motion Control coordina la suspensión, los frenos, la dirección y la entrega de potencia. También puede intervenir si detecta el reventón de un neumático, modificando el par enviado al resto de las ruedas para ayudar a mantener la trayectoria.
Otra de sus funciones más sorprendentes es el denominado compass turn, una maniobra en la que el vehículo puede pivotar alrededor de su eje delantero gracias al movimiento independiente de las ruedas traseras.
Frenos carbocerámicos de serie
Todas las versiones contarán con discos carbocerámicos perforados, acompañados por pinzas fijas de seis pistones delante y cuatro detrás.
DENZA asegura que este sistema reduce alrededor de 30 kilos de masa no suspendida y puede alcanzar una vida útil de hasta 300.000 kilómetros.
El Racing también introduce una toma de aire frontal específica que mejora la refrigeración de los motores eléctricos y de los frenos. A ello se suman un splitter delantero de fibra de carbono, generadores de vórtices, salidas de ventilación y un alerón posterior ajustable.
Con toda esta configuración, la marca anuncia hasta 1.060 kilos de carga aerodinámica a 350 km/h.
Un interior tecnológico, pero todavía utilizable
En el habitáculo aparece una instrumentación digital de 8,88 pulgadas y una pantalla central de 12,8 pulgadas con los servicios de Google integrados.
El conductor dispone de botones físicos en el volante para activar los modos Track y Boost, algo especialmente importante en un coche pensado para circular a velocidades muy elevadas.
El modo Boost incrementa temporalmente el par disponible durante 20 segundos, mientras que el modo Track permite modificar numerosos parámetros, entre ellos el reparto de potencia, el control de tracción, la frenada regenerativa, la suspensión y la intervención del ABS.
Los asientos delanteros incorporan regulación eléctrica, calefacción, ventilación y masaje. El sistema de sonido está firmado por Devialet y utiliza 12 altavoces en el Coupé y el Racing, y diez en el Spider.
El cliente podrá escoger entre diez colores exteriores y diez configuraciones interiores, además de diferentes tonalidades para las pinzas de freno y el techo de la versión descapotable.
El gran desafío de DENZA
El DENZA Z muestra hasta dónde quiere llegar la industria china.
BYD ya ha demostrado su capacidad para fabricar baterías, sistemas eléctricos y vehículos de gran volumen. Ahora busca trasladar esa tecnología al territorio tradicionalmente reservado a marcas como Ferrari, Lamborghini, Porsche, McLaren o Rimac.
Las cifras son espectaculares: 1.604 CV, menos de dos segundos hasta 100 km/h, 350 km/h y una carga casi completa en nueve minutos.
Pero todavía quedan preguntas importantes por responder. DENZA no ha confirmado el precio para Europa, la fecha exacta de comercialización ni cuántas estaciones podrán ofrecer los 1.500 kW que necesita su sistema de carga.
También habrá que comprobar su comportamiento en carretera, su resistencia durante un uso intensivo en circuito y la capacidad real de la batería para repetir aceleraciones y cargas ultrarrápidas sin limitar sus prestaciones.
Sobre el papel, el DENZA Z es uno de los eléctricos más ambiciosos presentados hasta ahora.
La siguiente batalla será demostrar que sus cifras no son únicamente espectaculares en una ficha técnica, sino también sobre el asfalto.