Le hacen la prueba de gases de la ITV y le rompen el motor de su coche

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La prueba de gases de la ITV es uno de los momentos que más inquietan a muchos conductores, especialmente a quienes tienen un coche diésel antiguo, con muchos kilómetros o acostumbrado a circular casi siempre por ciudad. Normalmente no ocurre nada grave, pero el mecánico Juan José Ebenezer ha lanzado una advertencia sobre un problema poco habitual que, según explica, se repite todos los años: motores que terminan dañados tras un acelerón brusco durante la prueba.

“No es algo habitual, pero pasa todos los años”, señala el mecánico. Según su explicación, el riesgo aparece sobre todo en coches antiguos, vehículos que hacen mucha ciudad o motores que ya tienen cierto consumo de aceite.

El problema no estaría en la ITV en sí, sino en una combinación de factores: aceite acumulado en la admisión, intercooler, turbo, válvula PCV y un acelerón repentino que puede arrastrar ese aceite de golpe hacia el motor.

La acumulación de aceite en el intercooler

Juan José Ebenezer explica que muchos coches, especialmente con el paso de los años, pueden ir acumulando pequeñas cantidades de aceite en el circuito de admisión. Ese aceite suele proceder del turbo o del sistema de ventilación del cárter, conocido como PCV.

Según el mecánico, no tiene por qué ser algo grave al principio. Un poco de aceite en la admisión puede aparecer en motores con uso, desgaste o cierto consumo. El problema llega cuando ese aceite se va depositando en la parte baja del intercooler.

El intercooler es un radiador encargado de enfriar el aire que llega al motor. Como suele ir colocado en la parte frontal y en una zona relativamente baja, el aceite puede quedarse acumulado por gravedad. Ebenezer lo describe como una especie de pequeña “bañera” o “piscinita” de aceite.

La cantidad no suele ser enorme. Habla de unos 100, 150 o 200 mililitros en casos concretos, especialmente si el coche consume bastante aceite. Pero suficiente, según advierte, para provocar un problema si entra de golpe en un cilindro.

El peligro del acelerón brusco

El riesgo aparece cuando el coche recibe un acelerón fuerte. Puede ocurrir durante la prueba de gases de la ITV, donde se acelera el motor para medir emisiones, o incluso antes, cuando algunos conductores intentan “limpiar” el coche dando acelerones bruscos camino de la inspección.

Al aumentar de golpe el caudal de aire, ese aceite acumulado en la zona baja del intercooler puede ser arrastrado de una vez hacia la admisión. Si entra poco a poco, normalmente el motor lo quema y no pasa nada. Pero si entra demasiado aceite de golpe en un cilindro, el problema puede ser mucho más serio.

El mecánico explica que, en algunos casos, el motor puede llegar a revolucionarse de forma repentina, como ocurre cuando se rompe un turbo y el motor empieza a alimentarse con su propio aceite. Pero el escenario más grave llega cuando ese aceite entra en la cámara de combustión en cantidad suficiente para provocar un bloqueo hidráulico.

Por qué se puede doblar una biela

La clave está en una explicación sencilla: el aire se puede comprimir, pero el aceite no. Dentro del motor, el pistón sube para comprimir la mezcla de aire. Si en vez de aire hay demasiado líquido, el pistón intenta comprimir algo que no puede comprimirse.

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En ese momento, la fuerza mecánica busca salida por otra parte. Y una de las piezas que puede sufrir es la biela, que puede doblarse. Si eso ocurre, la avería puede ser catastrófica.

“El motor va a quedar inservible y va a haber que tirarlo”, resume el mecánico.

No es una avería frecuente, pero sí especialmente dolorosa porque puede producirse en coches que hasta ese momento funcionaban aparentemente bien. Coches antiguos, duros, usados a diario y que quizá solo tenían algo de aceite acumulado en la admisión.

Qué coches tienen más riesgo

Según la explicación de Juan José Ebenezer, este problema afecta sobre todo a vehículos con varios factores acumulados.

Por un lado, coches que circulan mucho por ciudad, a bajas vueltas y sin grandes cargas de aceleración. En ese uso, el flujo de aire no siempre tiene fuerza suficiente para arrastrar poco a poco el aceite acumulado.

Por otro lado, motores con turbo, con cierto desgaste, con consumo de aceite o con un sistema PCV que deja pasar más vapores de aceite hacia la admisión.

También pueden influir motores que, por diseño o por kilómetros, tienden a acumular más aceite en la zona del intercooler. No significa que todos vayan a romper, pero sí que conviene tener cuidado con los acelerones bruscos.

Cómo reducir el riesgo antes de la ITV

La recomendación del mecánico es sencilla: no dar acelerones fuertes de golpe, especialmente con el motor frío.

Según explica, si se quiere preparar el coche antes de la ITV, lo mejor es hacerlo de forma progresiva. Es decir, calentar bien el motor y acelerar poco a poco, aumentando la intensidad de manera gradual.

La idea es que, si hay algo de aceite acumulado, el flujo de aire lo vaya arrastrando poco a poco hacia el motor y no de golpe. De esa manera, el motor puede quemarlo sin recibir una cantidad excesiva en un solo cilindro.

“Un acelerón, otro acelerón, otro acelerón y cada vez un poco más fuerte”, resume Ebenezer.

También insiste en que siempre debe hacerse con el coche caliente. Acelerar fuerte en frío es perjudicial para el motor y, además, el aceite está más denso, lo que no ayuda a que el sistema trabaje correctamente.

Un problema raro, pero real

El mecánico deja claro que no se trata de algo que ocurra todos los días. La mayoría de coches pasan la prueba de gases sin romper nada. Pero también advierte de que, cada año, aparecen casos de motores dañados por esta combinación de aceite acumulado y acelerón brusco.

La advertencia es especialmente útil para propietarios de coches diésel antiguos, vehículos con muchos kilómetros o coches que hacen recorridos cortos y urbanos.

La conclusión es simple: antes de la ITV, nada de llegar con el motor frío y empezar a dar acelerones violentos. Mejor calentar bien el coche, circular unos kilómetros, acelerar de forma progresiva y evitar cambios bruscos de carga.

Porque una prueba rutinaria puede convertirse en una avería enorme si el motor ya arrastra ciertos problemas previos.

Y, como recuerda Juan José Ebenezer, a veces una pequeña cantidad de aceite acumulada en el lugar equivocado puede acabar doblando una biela.