Ebro va como un tiro: cumple todo lo que se propone y sigue creciendo
EBRO EV Motors ha presentado sus resultados de 2025 y las cifras dibujan un cambio de escala muy claro. La compañía ha dejado atrás la fase de arranque para empezar a comportarse como un proyecto industrial con tracción comercial real. Los números lo resumen bien: 357 millones de euros de ingresos, 14.148 vehículos vendidos a concesionarios, 12.459 matriculaciones, un EBITDA ajustado positivo de 4,4 millones y una red comercial que ya alcanza 85 puntos de venta operativos en España.
El dato más llamativo es seguramente el de los ingresos, porque EBRO EV Motors asegura haber multiplicado por 10 la facturación respecto a 2024, superando además el objetivo interno que se había marcado para el ejercicio, fijado en 333 millones de euros. Pero más allá del salto contable, lo relevante es lo que sugiere ese avance: que el proyecto de reindustrialización de la antigua planta de Zona Franca ha dejado de ser solo un relato empresarial para empezar a sostenerse sobre ventas, producción y estructura.
De proyecto de reindustrialización a fabricante con tracción real
Ese es probablemente el gran mensaje que la compañía quiere lanzar. 2025 ha sido el primer año completo de actividad operativa y, al mismo tiempo, el año en el que EBRO ha intentado demostrar que no estaba solo reconstruyendo una marca histórica, sino levantando una base industrial con capacidad de crecer.
La empresa subraya que ha logrado cerrar el ejercicio con un EBITDA ajustado positivo de 4,4 millones de euros, frente a los 15,3 millones negativos del año anterior. Para una compañía que todavía está en fase de consolidación, ese giro tiene bastante peso, porque no se presenta solo como una mejora puntual de resultados, sino como la señal de que su modelo empieza a encontrar una escala mínima rentable.
El margen todavía es estrecho, apenas un 1,2%, pero precisamente por eso la cifra se utiliza como símbolo: no se trata tanto de presumir de rentabilidad elevada como de demostrar que la maquinaria ya está funcionando en positivo.
Más de 14.000 vehículos vendidos y una cuota que ya entra en el radar
En el terreno comercial, EBRO EV Motors cerró 2025 con 14.148 unidades vendidas a concesionarios y 12.459 matriculaciones registradas. Son cifras que sitúan a la marca en una cuota de mercado del 1,1% en España, con una evolución creciente que, según la compañía, llegó hasta el 2,1% en diciembre.
Ese detalle tiene importancia porque sugiere que la segunda mitad del año fue bastante más fuerte que la primera, algo lógico en una marca que ha ido ampliando gama y reforzando su red comercial a medida que avanzaban los meses. El EBRO s700 lideró las ventas del catálogo, seguido por el EBRO s400, cuya comercialización arrancó en junio de 2025.
No es todavía una dimensión comparable a la de los grandes grupos generalistas, pero sí suficiente como para que EBRO empiece a ser algo más que una curiosidad industrial o una marca rescatada del pasado.
La gama electrificada gana peso dentro del negocio
Otro de los datos que la empresa destaca con fuerza es el peso de la gama electrificada. Según sus cifras, los modelos PHEV y HEV representaron ya el 65% de las unidades totales vendidas durante el año.
Ese reparto es relevante por dos motivos. El primero, porque alinea a EBRO con la lógica actual del mercado, donde la electrificación ya no es una línea secundaria, sino el centro del crecimiento en muchas gamas. El segundo, porque permite a la compañía reforzar su posicionamiento como actor de una movilidad más limpia sin depender exclusivamente del eléctrico puro, que sigue encontrando más resistencias comerciales en buena parte del mercado español.
Una red comercial cada vez más densa
El crecimiento de ventas no se entiende sin otro elemento que la empresa repite varias veces en su balance: la densificación de la red comercial. EBRO cerró el año con 85 puntos de venta operativos en España, una cifra que quiere ampliar hasta 105 puntos durante 2026, además de iniciar su desembarco en Portugal con los cinco primeros puntos de venta.
Ese movimiento es clave porque una marca nueva o relanzada puede generar interés inicial, pero necesita capilaridad real para convertir esa atención en matriculaciones sostenidas. En automoción, la red sigue siendo una de las grandes pruebas de madurez, y EBRO quiere dejar claro que ahí también está avanzando.
92,5 millones invertidos en un solo año
Si la lectura comercial es importante, la industrial lo es todavía más. EBRO EV Motors asegura haber invertido 92,5 millones de euros en 2025, frente a los 46,5 millones invertidos en 2024. Con ello, la cifra acumulada desde el inicio de las operaciones se acerca ya a los 150 millones de euros.
Dentro de esa inversión destaca especialmente una partida de 43,5 millones de euros destinada a la nueva línea de soldadura M1, un movimiento que apunta directamente a la siguiente fase del proyecto: incrementar la capacidad productiva de la planta a lo largo de 2026.
Es decir, la compañía no está presentando solo resultados comerciales. También está intentando demostrar que el músculo industrial se sigue reforzando por detrás para acompañar ese crecimiento.
El empleo como uno de los grandes argumentos del proyecto
La dimensión laboral es otro de los pilares que EBRO quiere poner en primer plano. Según la compañía, el grupo cerró 2025 con más de 1.450 empleos directos, mientras que el impacto total entre empleo directo e indirecto superaría los 3.000 puestos.
Además, en noviembre de 2025 concluyó el acuerdo de reindustrialización, con la reincorporación efectiva de todo el personal comprometido dentro de ese proceso. Ese punto tiene un valor especial porque conecta el balance financiero con una de las razones por las que el proyecto de EBRO ha tenido tanta carga simbólica desde el principio: devolver actividad industrial y empleo a un enclave histórico del automóvil español como Zona Franca de Barcelona.
La marca quiere dejar de ser nostalgia y convertirse en industria
En el fondo, toda esta presentación de resultados tiene una intención muy clara: que EBRO deje de percibirse como una resurrección nostálgica y pase a ser vista como una marca con base industrial, capacidad comercial y escalabilidad real.
La declaración de su presidente, Rafael Ruiz, va exactamente en esa línea. Habla de 2025 como un “punto de inflexión definitivo” y utiliza el EBITDA positivo como una especie de certificado de validación del modelo de negocio.
Es un mensaje comprensible. La automoción europea está llena de proyectos que prometen mucho en su arranque pero se complican cuando toca producir, vender y sostener márgenes. Por eso EBRO necesita enseñar precisamente esto: que ya no está solo montando una historia atractiva, sino levantando un negocio que empieza a encajar.
2026 será el año de la prueba de verdad
Aun así, la parte más dura empieza ahora. Porque una vez demostrado que el arranque funciona, el siguiente desafío es sostener el crecimiento, ampliar la producción, mantener la red comercial viva y evitar que el impulso inicial se agote. La previsión de más puntos de venta, la ampliación industrial y la consolidación de la gama electrificada dibujan una hoja de ruta ambiciosa.
La gran cuestión de fondo será si EBRO EV Motors logra convertir este primer ejercicio completo en algo más que un buen debut. Si lo consigue, dejará de hablarse solo de la vuelta de una marca histórica. Se hablará ya de un fabricante español que ha encontrado una forma real de volver al tablero.