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Geely Starray EM-i: así es el SUV híbrido enchufable chino que quiere dar un golpe sobre la mesa en España

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El mercado del SUV híbrido enchufable se ha convertido en uno de los grandes campos de batalla del automóvil. Cada vez hay más marcas, más oferta y más discursos prometiendo lo mismo: autonomía, tecnología, espacio y eficiencia. Por eso el reto ya no es solo llegar, sino hacerlo con una propuesta realmente competitiva. Y ahí es donde Geely Auto quiere hacerse notar con el nuevo Starray EM-i, un SUV del segmento C desarrollado desde cero como PHEV y pensado para presentarse como una alternativa muy completa en diseño, tecnología, confort y relación entre producto y precio.

La marca lo plantea como una de sus apuestas más ambiciosas para el mercado español. Y sobre el papel, argumentos no le faltan. Habla de un coche con hasta 184 kilómetros de autonomía eléctrica en ciclo urbano WLTP, una autonomía total de hasta 1.055 kilómetros, un sistema híbrido enchufable de 262 CV, un habitáculo muy espacioso y una dotación tecnológica que, al menos por ficha, quiere jugar claramente por encima de lo que suele esperarse en su rango de precio.

Un diseño que busca parecer moderno, limpio y eficiente

En el exterior, el Geely Starray EM-i apuesta por una imagen muy marcada por la aerodinámica y por una estética limpia, algo cada vez más habitual en los nuevos híbridos enchufables y eléctricos. La marca destaca un coeficiente aerodinámico de 0,288, una cifra especialmente buena para un SUV de estas proporciones, y lo vincula a un intenso trabajo de simulación y túnel de viento.

La lectura visual del coche va justo en esa dirección. Frontal más limpio, parrilla cerrada, trazos tensos y un lenguaje que quiere combinar presencia SUV con una cierta sofisticación tecnológica. A eso se suman unos grupos ópticos con mucha carga visual: 264 LED delante y 368 LED detrás, con una firma luminosa que Geely presenta no solo como un recurso estético, sino también como una mejora en seguridad y visibilidad.

La gama cromática también se ha trabajado con ambición. Además del Blanco Polar, el modelo podrá elegirse en tonos como Negro Eclipse, Verde Oliva, Gris Grafito, Gris Plata y Azul Glaciar. Todo ello con una puesta en escena que la marca acompaña con una larga lista de premios internacionales de diseño.

Un interior pensado para impresionar a primera vista

Si por fuera el Starray EM-i quiere parecer serio, por dentro busca directamente dar un salto de percepción. El salpicadero está claramente dominado por la digitalización, con una pantalla central de 15,4 pulgadas y resolución 2.5K, acompañada por una instrumentación digital de 10,2 pulgadas y, en las versiones más altas, un head-up display de 13,8 pulgadas.

Geely insiste en que el interior está concebido alrededor del usuario, con una disposición ergonómica que llama “Golden Triangle”, destinada a que la información importante quede siempre cerca del campo de visión del conductor. Más allá del nombre, lo interesante es el enfoque: hacer que el coche parezca moderno, sofisticado y fácil de usar sin saturar demasiado el espacio.

También hay una clara apuesta por el confort. La marca habla de asientos inspirados en la ergonomía de la silla china tradicional Taishi, con un trabajo específico para reducir fatiga en viajes largos. A eso suma iluminación ambiental configurable de 256 colores, materiales suaves al tacto y una atmósfera que quiere alejarse de la idea de coche generalista sin pretensiones.

Mucho espacio y una orientación claramente familiar

Donde el Starray EM-i quiere ser especialmente competitivo es en habitabilidad. Con 4,74 metros de largo y una distancia entre ejes de 2.755 mm, se coloca en una zona muy interesante del mercado: lo bastante grande como para ofrecer un habitáculo serio, pero sin dispararse al territorio de los SUV más aparatosos.

La marca subraya mucho las plazas traseras, con un suelo plano, buena anchura a la altura de los hombros y una sensación general de amplitud muy trabajada. También presume de más de 30 soluciones de almacenamiento y de un maletero de 528 litros, ampliable hasta 2.065 litros al abatir la segunda fila. Ese dato es especialmente importante porque deja claro que Geely no está planteando este coche como un escaparate tecnológico sin más, sino como un producto pensado para un uso real de familia, viajes y vida cotidiana.

Un sistema híbrido enchufable con mucho protagonismo eléctrico

La parte mecánica es una de las claves absolutas del coche. El sistema EM-i Super Hybrid combina un motor gasolina 1.5 de cuatro cilindros con 100 CV y 125 Nm, con un motor eléctrico síncrono de imanes permanentes que entrega 218 CV y 262 Nm. La potencia conjunta del sistema alcanza los 262 CV.

Sobre el papel, la propuesta es clara: que el coche se sienta eléctrico en el día a día, pero con la red de seguridad del motor térmico para viajar sin ansiedad. Geely estructura su funcionamiento en tres modos: EV, HYBRID y POWER. Es decir, conducción totalmente eléctrica cuando hay carga suficiente, funcionamiento combinado para optimizar consumo y un modo de máxima entrega cuando se pide toda la respuesta disponible.

Uno de los puntos que más destaca la marca es la eficiencia térmica del motor de gasolina, cifrada en 46,5%, una cifra que presenta como la más alta en un coche de producción en serie. También pone el foco en la integración del sistema eléctrico 11 en 1, pensado para reducir peso, simplificar mantenimiento y mejorar eficiencia.

Dos baterías y una carta muy fuerte: la autonomía

El Geely Starray EM-i se ofrecerá con dos tamaños de batería: 18,4 kWh y 29,8 kWh, ambas con química LFP. La más pequeña homologa hasta 83 km de autonomía eléctrica en ciclo combinado WLTP y hasta 112 km en ciclo urbano, mientras que la mayor sube hasta 136 km en combinado y 184 km en urbano.

Esa es probablemente la gran baza comercial del modelo. Porque en un SUV PHEV, una autonomía eléctrica elevada cambia mucho la percepción del producto. Ya no se trata solo de tener etiqueta y un poco de ayuda al consumo, sino de poder cubrir muchos trayectos diarios en modo cien por cien eléctrico.

Además, Geely anuncia una autonomía total superior a los 1.000 kilómetros en ambos casos, alcanzando 1.055 km con la batería grande. También promete tiempos de carga competitivos, con hasta 60 kW en corriente continua para la batería mayor y una recuperación del 30% al 80% en 16 minutos.

Tecnología, seguridad y equipamiento para atacar por valor

Otro de los frentes en los que Geely quiere hacerse fuerte es en el equipamiento. Desde la versión PRO, el Starray EM-i ya incluye una dotación muy extensa: faros LED, control inteligente de luces, volante calefactado, asientos delanteros calefactados y eléctricos, acceso y arranque sin llave, bomba de calor, pantalla de 15,4 pulgadas, Apple CarPlay, Android Auto, conectividad 4G, actualizaciones OTA, cámara 360º, seis airbags y un paquete ADAS muy amplio.

Las versiones superiores añaden todavía más: techo panorámico, portón eléctrico, iluminación ambiental, asientos ventilados con masaje, equipo de sonido FLYME SOUND de 16 altavoces, cargador inalámbrico, sensores delanteros o llantas de 19 pulgadas.

En seguridad, Geely habla de una arquitectura GEA con integración Cell to Body, una distancia de seguridad reforzada entre batería y depósito, y una estructura muy trabajada para impactos. A eso suma una larga lista de asistentes y presume de 5 estrellas Euro NCAP y ANCAP.

Precios en España: aquí está una de sus grandes armas

Si todo esto se traduce bien en producto real, la batalla estará en el precio. Y ahí el Starray EM-i quiere entrar fuerte. La tarifa recomendada arranca en 33.490 euros para el PRO, sube a 35.990 euros en el PRO+ y llega a 37.990 euros en el MAX+. Pero con campañas promocionales y Plan Auto+, Geely anuncia un precio de lanzamiento desde 26.215 euros para la versión de acceso.

Ese dato cambia mucho el contexto. Porque si el coche consigue responder en calidad percibida, funcionamiento y fiabilidad a lo que promete sobre el papel, puede convertirse en uno de esos lanzamientos capaces de poner nervioso a más de un fabricante asentado.

Además, la marca acompaña el producto con una garantía de 8 años o 200.000 km tanto para el coche como para la batería, junto a asistencia en carretera y conectividad 4G incluida durante un periodo inicial.

El Geely Starray EM-i no llega a España como una simple novedad más dentro del aluvión chino. Llega con una idea bastante más ambiciosa: demostrar que un SUV híbrido enchufable puede mezclar autonomía, equipamiento, espacio, tecnología y un precio muy competitivo sin quedarse en un producto de compromiso. Ahora falta lo más importante: ver cómo responde todo eso cuando el coche empiece a medirse en la carretera y no solo en la ficha técnica.