PORSCHE

Porsche reconoce que el Taycan fue una "cagada" y abandona el coche eléctrico (y despide a 500 personas por el camino)

Porsche Taycan
Porsche Taycan

Porsche ha decidido pisar el freno en una parte de su estrategia eléctrica. La marca alemana, símbolo durante décadas del deportivo rentable y del lujo aspiracional, acomete ahora un ajuste que afecta a varias filiales vinculadas a baterías, software y sistemas de propulsión para bicicletas eléctricas. En total, el recorte alcanzará unos 500 empleos, dentro de un plan más amplio para volver a concentrar recursos en el corazón de su negocio: coches deportivos y SUV de lujo con márgenes elevados.

El movimiento no significa que Porsche vaya a borrar de golpe el coche eléctrico de su futuro, pero sí refleja un cambio de ritmo muy claro. La compañía ya había retrasado hasta 2035 su desembarco completo en la electrificación y ahora asume que algunas apuestas laterales no tienen la rentabilidad ni la proyección esperada. El mensaje interno es contundente: hay que volver al negocio principal.

El giro estratégico de Porsche

El presidente del consejo de administración de Porsche, Michael Leiters, lo ha resumido con una frase que marca el tono de esta nueva etapa: “Debemos volver a centrarnos en nuestro negocio principal”. Según la compañía, ese regreso al núcleo de la marca es la base necesaria para un reajuste estratégico exitoso, aunque implique recortes difíciles en sus filiales.

Ese negocio principal tiene nombres muy concretos: Porsche Cayenne, Macan y 911. Son modelos con enorme peso comercial, imagen de marca muy fuerte y márgenes superiores a los de muchas apuestas tecnológicas todavía inmaduras. En un momento de menor demanda, incertidumbre internacional y presión sobre la rentabilidad, Porsche parece haber decidido que no puede dispersarse.

Cellforce: las baterías de alto rendimiento pierden fuerza

Una de las filiales afectadas es Cellforce, creada en 2021 junto a la alemana Customcells para desarrollar baterías de alto rendimiento destinadas a coches eléctricos. El proyecto nació en pleno auge de la electrificación premium, cuando parecía que todas las marcas de lujo debían controlar parte del desarrollo de baterías para no depender por completo de terceros.

Ahora, sin embargo, Porsche considera que la filial ya no presenta perspectivas de viabilidad a largo plazo. La dirección abrirá conversaciones con el comité de empresa para abordar su cierre, con unos 50 empleados afectados. Es una decisión simbólica porque toca uno de los elementos más estratégicos del coche eléctrico: la batería.

Cetitec: el software también entra en el ajuste

El recorte alcanza también a Cetitec, empresa tecnológica de Porsche dedicada al desarrollo de software especializado para comunicación de datos dentro de los coches y sistemas conectados del Grupo Volkswagen. Su cierre afecta a unos 60 empleados en Alemania y otros 30 en Croacia.

Este punto es especialmente llamativo porque la industria lleva años repitiendo que el coche del futuro será, sobre todo, software. Pero Porsche parece distinguir entre el discurso general y la rentabilidad concreta de cada filial. Si una estructura no encaja en el nuevo escenario financiero, cae dentro del reajuste.

Porsche eBike Performance, la más golpeada

La filial más afectada es Porsche eBike Performance, creada para desarrollar y comercializar sistemas de alto rendimiento para bicicletas eléctricas. Su cierre impactará en unos 360 empleados.

La explicación está en el cambio de ciclo. Entre 2020 y 2022, las e-bikes vivieron un auténtico boom, impulsado por la pandemia, la movilidad individual y el crecimiento del ocio activo. Pero después llegaron la caída de ventas, el exceso de oferta y el aumento de costes. Porsche entra así en una retirada ordenada de un mercado que ya no ofrece las expectativas que prometía hace pocos años.

El beneficio cae y la presión aumenta

El ajuste llega en un momento complicado para la compañía. Porsche registró en el primer trimestre de 2026 un beneficio atribuible de 399 millones de euros, un 22,8% menos que un año antes. El beneficio operativo también cayó un 21,9%, hasta 595 millones de euros.

La facturación descendió un 5,2%, hasta 8.400 millones de euros, mientras que las entregas mundiales se redujeron un 15%, con 60.991 vehículos matriculados en el trimestre. Para una marca acostumbrada a márgenes sólidos y demanda robusta, el golpe obliga a actuar.

China deja de ser el motor que todo lo compensa

Uno de los puntos más sensibles está en China, un mercado que durante años fue clave para el crecimiento de las marcas premium europeas. Porsche sufrió allí una caída del 20%, con 7.519 unidades vendidas. La compañía atribuye parte del descenso al impuesto al lujo aprobado por el Gobierno chino en julio de 2025, que estaría afectando de forma directa al consumo de vehículos de alta gama.

El problema es estructural. Si China deja de absorber coches premium al ritmo anterior, marcas como Porsche tienen que recalibrar producción, precios, gama y objetivos. Y en ese contexto, los proyectos menos rentables o más alejados del negocio central quedan expuestos.

Norteamérica resiste, pero también cae

El mejor mercado de Porsche sigue siendo Norteamérica, con 18.344 unidades entregadas en el primer trimestre. Aun así, también allí se produjo una caída del 11,4%. En Europa, excluyendo Alemania, la marca matriculó 14.710 unidades, un 18,3% menos. Alemania fue la excepción positiva, con 7.778 ventas y un crecimiento del 3,8%.

El mapa comercial muestra una marca todavía poderosa, pero claramente sometida a presión. Porsche ya no puede confiar en que todos los mercados compensen cualquier desviación estratégica.

Menos promesas eléctricas y más rentabilidad inmediata

El movimiento de Porsche refleja una tendencia que empieza a verse en varias marcas: la electrificación sigue en marcha, pero ya no se presenta como una carrera sin coste. Los fabricantes están revisando inversiones, retrasando objetivos y priorizando modelos que aporten caja.

En Porsche, eso significa reforzar lo que mejor sabe vender: deportivos, SUV de lujo y versiones de alto margen. El cliente de la marca sigue queriendo prestaciones, exclusividad, diseño y estatus. Y aunque el eléctrico tendrá su papel, la compañía parece haber entendido que no puede sacrificar su rentabilidad esperando una adopción que avanza más despacio de lo previsto.

2026 será el año de la reestructuración

Michael Leiters ha dejado claro que 2026 estará dedicado a la reestructuración. Porsche quiere ser más eficiente, más ágil y alinear su gama de productos de forma más coherente con los deseos de sus clientes.

La frase es importante porque reconoce, de forma indirecta, que quizá el mercado no ha seguido exactamente el guion que muchas marcas habían previsto. El comprador de Porsche sigue valorando el motor, el lujo, la tradición deportiva y los SUV potentes. Y la marca, ante la caída de beneficios y ventas, vuelve a mirar a ese núcleo.

Porsche no desaparece del coche eléctrico. Pero sí deja una señal muy clara: la electrificación ya no avanza como una fe ciega, sino como una inversión que tendrá que justificar cada euro. Y si algo no encaja con la rentabilidad, incluso en una marca como Porsche, se recorta.