PORSCHE

Compra un Porsche de 120.000 euros y denuncia meses de fallos sin fecha de reparación: "Compras un logo caro"

Porsche Macan
Porsche Macan

Comprar un Porsche no es comprar solo un coche. Al menos, no para la mayoría de clientes. Es pagar por una marca, por una experiencia, por una imagen de ingeniería, precisión y servicio premium. Por eso, cuando un propietario desembolsa alrededor de 120.000 euros y empieza a sufrir fallos desde los primeros meses, la decepción no se mide solo en dinero. Se mide en confianza perdida.

Eso es lo que denuncia un cliente que adquirió en diciembre de 2025 un Porsche de gerencia en un concesionario oficial. El vehículo estaba matriculado el 23 de junio de 2025, por lo que se trataba de una unidad muy reciente. Sin embargo, según su relato, los problemas comenzaron ya en enero, apenas unas semanas después de la compra.

El propietario resume su sensación con una frase especialmente dura: espera que su caso sirva para que otros interesados en este tipo de vehículos sepan que, en ocasiones, “lo que compran es un logo caro”.

El primer fallo: el equipo de audio BOSE

El primer problema apareció en el equipo de audio, equipado con el sistema opcional BOSE. Según cuenta el propietario, el sistema fallaba de forma aleatoria. Lo más llamativo es que, si en el momento del fallo apagaba el coche y volvía a arrancarlo, el equipo recuperaba el funcionamiento normal.

Este tipo de averías intermitentes son especialmente frustrantes para cualquier usuario. No siempre aparecen cuando el coche está en el taller, no siempre dejan una explicación clara y muchas veces obligan al cliente a grabar vídeos o hacer fotos para demostrar que el problema existe.

Eso fue precisamente lo que hizo el afectado. Cuando pidió cita en un concesionario Porsche, llevó vídeos y fotografías de los fallos. Según relata, en el taller le transmitieron que era algo “rarísimo” y que no les había pasado nunca.

Después llegaron los fallos en las ayudas a la conducción

Al poco tiempo, los problemas no se quedaron en el audio. También empezaron a fallar de manera aleatoria los sistemas de ayuda a la conducción. Hablamos de elementos clave en un coche moderno, especialmente en un vehículo de este nivel de precio, donde el cliente espera que la electrónica funcione con precisión.

El coche entró por primera vez en el taller el 17 de febrero de 2026. Al día siguiente, según el propietario, le comunicaron que a ellos no les aparecía el fallo y que, mientras no fallara en sus manos, no podían mirar nada más. El cliente terminó recogiendo el vehículo.

Una semana después, el coche volvió a fallar y pidió una nueva cita. Pero la fecha asignada no llegó hasta el 23 de marzo de 2026.

El coche de cortesía que nunca apareció

El segundo episodio que indignó al propietario no fue solo técnico, sino de atención al cliente. Según explica, al pedir la cita dejó claro hasta en tres ocasiones que necesitaba un coche de cortesía, porque usa el vehículo para ir a trabajar.

Cuando acudió al concesionario el día previsto, asegura que tuvo que esperar más de 30 minutos, viendo cómo pasaban otros clientes con citas posteriores. Al atenderle, el asesor le preguntó si necesitaba que le llamasen un taxi. El cliente no daba crédito: había solicitado expresamente un vehículo de sustitución.

La respuesta que recibió fue que no tenían ningún coche de cortesía disponible. Al no tener forma de moverse, decidió llevarse su propio vehículo sin dejarlo en el taller.

Después llamó a Atención al Cliente de Porsche para contar lo sucedido. Según su relato, le dijeron que tomarían nota y hablarían con el concesionario. Dos días más tarde, el jefe de posventa del centro le llamó para decirle que todo había sido una confusión y que se comprometía a darle coche de cortesía en la siguiente cita siempre que el vehículo llegara con fallos registrados en el histórico.

46 fallos y una actualización de módulos

El cliente explica que, para entonces, el coche ya estaba siendo revisado por un perito, que estaba recopilando incidencias para elaborar un informe. Según su versión, el vehículo acumulaba 46 fallos.

El coche volvió al taller el 30 de marzo de 2026. Esta vez, tras conectarlo a diagnosis y comprobar que había fallos, sí le dejaron un coche de cortesía. El propietario pidió además una copia de la diagnosis para conservarla.

A los dos días le llamaron para comunicarle que el vehículo estaba terminado. Según le explicaron, habían realizado actualizaciones en los módulos y, en principio, el problema quedaba solucionado. Sin embargo, cuando fue a recogerlo, afirma que el coche estaba sucio de polvo y todavía con los plásticos de protección en asiento, volante y suelo.

Quince días después, los fallos regresaron.

Un viaje de 300 kilómetros sin control de velocidad

La nueva incidencia apareció durante un viaje de 300 kilómetros. Esta vez dejó de funcionar el control de velocidad y el coche no permitía activarlo. Para un vehículo moderno y de gama alta, que un sistema de asistencia falle en carretera no es una molestia menor. Es una pérdida directa de funcionalidad.

El propietario volvió a llamar y le dieron cita con coche de cortesía para el 18 de mayo de 2026. En esta ocasión, según cuenta, el proceso fue rápido: recepcionaron el coche y le entregaron el vehículo de sustitución con premura.

El 22 de mayo, recibió una llamada informándole de que habían detectado un fallo en la unidad J949, que según le indicaron estaría relacionada con conexiones externas, antenas de señal y cámaras. El propietario ironiza con la situación: ahora sí, el coche tenía un fallo reconocido.

La pieza no tiene plazo

La parte más delicada llega después. El 25 de mayo, el cliente preguntó por el estado de la pieza y le dijeron que fábrica todavía no había contestado con un plazo. El 27 de mayo volvió a contactar y la respuesta fue la misma: no sabían cuándo llegaría porque la pieza no estaba en stock.

De nuevo llamó a Atención al Cliente de Porsche. Según relata, desde fábrica tampoco pudieron darle una fecha. El cliente pidió que se lo enviaran por escrito, porque considera inaceptable que una marca premium no pueda comunicar ni siquiera un plazo estimado de una pieza en garantía.

A día de hoy, asegura que sigue sin saber cuándo llegará el recambio ni cuándo estará reparado su vehículo.

Un caso que ya ha derivado en acciones legales

El propietario afirma que ha tenido que iniciar acciones legales, al considerar que no es razonable que una marca que ha cobrado 120.000 euros por un coche no ofrezca un servicio acorde a ese nivel de precio. Su crítica no se centra solo en que el vehículo falle, sino en la gestión posterior: citas, coche de cortesía, falta de información, diagnóstico tardío y ausencia de plazo para una pieza en garantía.

Como siempre en este tipo de casos, se trata de la versión del cliente. No consta aquí la respuesta oficial de Porsche ni del concesionario sobre este expediente concreto. Pero el relato plantea una pregunta incómoda para cualquier marca de lujo: ¿qué espera realmente un cliente cuando paga una cifra de seis dígitos?

Porque en un coche premium, el producto importa. Pero la posventa importa igual o más. Si el vehículo falla, el cliente espera rapidez, transparencia, soluciones y una comunicación clara. Cuando eso no ocurre, el problema deja de ser solo una avería electrónica y se convierte en una crisis de confianza.

Y esa es precisamente la herida que refleja este caso: un propietario que compró un Porsche esperando una experiencia a la altura de la marca y que ahora siente que ha pagado mucho dinero por un emblema que, en su caso, no ha venido acompañado del servicio que esperaba.