La DGT mira con ojos golosos el "sorpassometro": el radar que más multa en Italia
La vigilancia del tráfico lleva años evolucionando en una dirección muy clara: cada vez importa menos solo la velocidad y cada vez más la forma de conducir.
Durante décadas, los radares estuvieron centrados en una misión muy concreta: comprobar si un vehículo circulaba por encima del límite permitido. Después llegaron las cámaras capaces de detectar otras infracciones, como circular sin cinturón de seguridad o utilizar el teléfono móvil al volante.
Ahora, la siguiente frontera ya no parece estar únicamente en cuánto corre un coche, sino en cómo realiza una de las maniobras más delicadas y peligrosas en carretera: el adelantamiento.
“La siguiente frontera ya no parece ser la velocidad... es que te miden hasta cuándo adelantas mal”.
Italia estrena el sorpassometro
El país que ha dado el paso más llamativo en este terreno es Italia. Allí ya ha comenzado a utilizarse un nuevo sistema destinado a perseguir una de las maniobras que más riesgo genera en vías convencionales: los adelantamientos ilegales.
“Italia acaba de empezar a utilizar un dispositivo pensado para perseguir una de las maniobras que más accidentes provoca en carretera: los adelantamientos ilegales”.
Este sistema recibe el nombre de sorpassometro, una denominación que remite directamente al adelantamiento. Aunque externamente puede recordar a una cámara fija de carretera bastante convencional, su funcionamiento no se basa en medir la velocidad.
Y esa es precisamente la gran diferencia.
No es un radar: la clave está en el vídeo
El sorpassometro “no se llama radar porque, técnicamente, no lo es”.
A simple vista, muchos conductores podrían pasar delante de él sin sospechar que están siendo vigilados para algo distinto a la velocidad. Pero el corazón del sistema está en el software de análisis de imagen.
En lugar de calcular cuántos kilómetros por hora lleva un coche o una moto, la cámara analiza de forma continua las imágenes que está grabando. Si el sistema detecta un adelantamiento donde no debería producirse, genera una alerta.
“La diferencia está en el software: en lugar de calcular la velocidad del vehículo, la cámara analiza continuamente las imágenes que está grabando”.
A partir de ahí, el procedimiento no es completamente automático. Según la información disponible, la secuencia es revisada por un operador, y solo si esa persona confirma que efectivamente ha existido una infracción comienza el proceso sancionador.
Este detalle es importante, porque introduce una validación humana antes de la multa.
No se colocará en cualquier tramo
El sistema italiano no está pensado, al menos por ahora, para extenderse de forma masiva a cualquier carretera.
Las autoridades solo pueden instalarlo cuando justifican que se trata de un tramo con elevado número de adelantamientos prohibidos o con un riesgo especial para la seguridad vial.
Es decir, el planteamiento no sería llenar el país de estas cámaras, sino colocarlas en puntos donde este tipo de maniobras se repite con demasiada frecuencia y donde el peligro es especialmente alto.
La lógica es sencilla: un adelantamiento indebido en una carretera convencional, especialmente en una curva, en una intersección o con visibilidad reducida, puede convertirse en una de las infracciones más graves y con mayor potencial de siniestro.
Multas importantes por adelantar mal
Las consecuencias económicas en Italia no son menores.
La información aportada indica que un adelantamiento ilegal puede ser sancionado con multas desde 167 euros, aunque la cantidad aumenta de manera importante cuando la maniobra se produce en lugares especialmente sensibles, como curvas o intersecciones.
En esos casos, la multa puede alcanzar los 1.300 euros. Además, si la infracción se comete por la noche, la sanción puede incrementarse todavía más.
“Un adelantamiento ilegal puede castigarse con multas desde 167 euros”.
El mensaje es claro: no se trata de una mera infracción menor, sino de una conducta que las autoridades consideran especialmente peligrosa.
¿Puede ser una pista de lo que hará la DGT?
Aquí aparece la gran pregunta.
Oficialmente, no existe un anuncio que confirme que la DGT vaya a implantar en España una cámara parecida al sorpassometro italiano. Conviene subrayarlo con claridad: no hay confirmación oficial.
Sin embargo, el simple hecho de que Italia ya haya dado este paso hace que la hipótesis resulte cada vez menos descabellada.
“Oficialmente no existe ningún anuncio que apunte a la llegada de un sistema parecido a España”.
Aun así, la evolución de la vigilancia vial en los últimos años invita a pensar que este tipo de soluciones encajan bastante bien con la dirección que está tomando la tecnología de control del tráfico.
La DGT ya vigila mucho más que la velocidad
Hace no tanto, parecía difícil imaginar que una cámara pudiera detectar automáticamente si un conductor llevaba el móvil en la mano o si circulaba sin cinturón.
Hoy, sin embargo, estos sistemas forman parte del paisaje habitual en la vigilancia de carreteras. La combinación de cámaras de alta resolución, inteligencia artificial y análisis de imagen ha ampliado enormemente las posibilidades de control.
Lo que antes dependía exclusivamente de la observación directa de un agente, ahora puede ser detectado mediante sistemas automáticos o semiautomáticos.
Desde ese punto de vista, una cámara diseñada para controlar adelantamientos prohibidos ya no suena a ciencia ficción, sino a una evolución bastante lógica del modelo actual de supervisión.
La tecnología existe y Europa podría mirar hacia Italia
Italia no solo ha puesto el sistema en marcha, sino que además lo ha hecho con un enfoque que podría ser interesante para otros países europeos: instalación selectiva, justificación por riesgo y verificación humana de la infracción.
Si el sorpassometro demuestra que sirve para reducir accidentes o para disuadir maniobras especialmente peligrosas, será difícil que otros países no se interesen por la experiencia.
España podría ser uno de ellos.
No porque exista ya un plan conocido para copiar el modelo, sino porque la DGT lleva años adoptando nuevas fórmulas de vigilancia cuando considera que mejoran la seguridad vial o aumentan la capacidad de control en carretera.
El futuro del control ya no es solo la velocidad
La gran conclusión de este movimiento italiano es que el concepto tradicional de radar está cambiando.
Durante mucho tiempo, la palabra radar se asoció casi exclusivamente a una multa por exceso de velocidad. Hoy el panorama es mucho más amplio: cámaras que vigilan el cinturón, el móvil, sistemas de vídeo capaces de reconocer conductas concretas e inteligencia artificial aplicada a la circulación.
Por eso, el sorpassometro representa algo más que una nueva cámara: simboliza una nueva manera de entender la vigilancia del tráfico.
“Porque todo apunta a que el futuro de los radares pasa por una idea muy distinta a la que conocíamos hace unos años: dejar de medir únicamente la velocidad para empezar a vigilar cómo conducimos”.
Una posibilidad real, aunque todavía no confirmada
Con toda la cautela necesaria, puede decirse que el sistema italiano sí marca una pista de hacia dónde podría avanzar la vigilancia vial en Europa.
No hay confirmación de que España vaya a implantarlo a corto plazo. Tampoco se puede afirmar que la DGT tenga ya preparado un sistema equivalente. Pero la tendencia tecnológica apunta en esa dirección: más análisis de comportamiento, más automatización y menos dependencia exclusiva de la velocidad como eje del control.
En definitiva, la próxima gran herramienta de vigilancia en carretera podría no centrarse en cuánto corre un coche, sino en cómo adelanta, cómo se comporta y cómo circula.
Italia ya ha dado el primer paso. Ahora queda por ver si la DGT decide algún día seguir el mismo camino.