Estás adelantando mal a los ciclistas y la DGT te meterá una multa de 200 euros y 4 puntos de carnet
La escena se repite cada fin de semana en carreteras secundarias y puertos de montaña: un coche se aproxima a un ciclista, calcula rápido… y adelanta sin apenas separarse. Es un gesto habitual, casi automático. Y, sin embargo, es también uno de los comportamientos más peligrosos según la Dirección General de Tráfico (DGT).
El organismo lo ha vuelto a recordar con claridad en 2026: adelantar mal a un ciclista puede costarte 200 euros y la retirada de 4 puntos del carné. Pero el problema no es solo la sanción. Es el riesgo real que implica para uno de los usuarios más vulnerables de la vía.
El error más frecuente es adelantar sin respetar la distancia lateral mínima. Muchos conductores creen que basta con “abrirse un poco”, pero la normativa es clara: hay que dejar al menos 1,5 metros entre el vehículo y el ciclista. No es una recomendación, es una obligación que se aplica en cualquier tipo de vía, incluso dentro de ciudad.
La DGT resume cómo debe hacerse correctamente en tres reglas básicas. Primero, reducir la velocidad al aproximarse, aproximadamente unos 20 km/h menos. Segundo, respetar siempre la distancia mínima de seguridad lateral. Y tercero, cambiar completamente de carril si la carretera tiene más de uno por sentido. Este último punto es clave: no basta con esquivar, hay que adelantar como si se tratara de otro vehículo.
Cuando estas normas no se cumplen, la infracción es clara. No hace falta que haya accidente. Basta con no respetar la distancia para enfrentarse a una multa de 200 euros y la pérdida de 4 puntos. Es una de las sanciones más habituales en carretera y una de las que más está vigilando Tráfico.
El contexto ayuda a entender por qué. Con la llegada del buen tiempo, aumenta la presencia de ciclistas en carretera. Muchos utilizan rutas de montaña o vías secundarias, donde la convivencia con coches es más directa. Y ahí aparece el problema: el conductor suele percibir la bicicleta como un obstáculo, no como un usuario con los mismos derechos.
Desde el coche, la maniobra puede parecer segura. Desde la bicicleta, no lo es. El ciclista percibe la cercanía, el ruido y el rebufo. Y cualquier pequeño error puede provocar una caída con consecuencias graves.
La DGT también recuerda que los ciclistas tienen sus propias obligaciones. Deben circular lo más a la derecha posible, utilizar el arcén si es transitable y no ocupar más espacio del necesario. El incumplimiento también puede suponer sanciones de hasta 200 euros. Sin embargo, la responsabilidad en el adelantamiento recae principalmente en el vehículo que realiza la maniobra.
El problema de fondo no es solo normativo, sino cultural. Durante años se ha normalizado adelantar rápido, “cuando se puede”, sin detenerse a valorar si realmente es seguro. Pero la normativa actual ya no deja margen para esa interpretación.
La clave es sencilla y contundente: si no puedes dejar 1,5 metros, no adelantes. No hay excepciones. No importa si hay prisa o si detrás viene otro coche. La maniobra debe esperar.
Porque en carretera, cuando se trata de ciclistas, la diferencia entre una conducción correcta y una peligrosa no se mide en segundos, sino en centímetros.