La DGT deja claro que te puede multar si te muerdes las uñas
Muchos conductores están convencidos de que las multas de la DGT solo llegan por exceso de velocidad o por usar el móvil, pero la realidad es bastante diferente. Existen gestos cotidianos al volante que pueden acabar en sanción, incluso sin que el conductor sea plenamente consciente de estar cometiendo una infracción.
La clave está en un concepto que la normativa deja muy claro: la atención constante a la conducción. Cualquier acción que la reduzca, por mínima que parezca, puede ser motivo de multa.
Pequeños gestos que pueden costarte dinero
Hay hábitos que forman parte del día a día y que, sin embargo, están bajo el radar de la DGT. Uno de los más llamativos es morderse las uñas mientras se conduce. Puede parecer inofensivo, pero implica una distracción clara, aunque normalmente se considere una infracción leve.
Algo similar ocurre con besar al copiloto o hacer gestos por la ventanilla. Son acciones que muchos conductores realizan de forma espontánea, pero que suponen una pérdida de atención y, además, pueden interpretarse como una falta de civismo. En estos casos, las multas suelen rondar los 80 euros.
Incluso con el coche parado puedes ser sancionado
Uno de los errores más comunes es pensar que, si el coche está detenido, no hay riesgo de sanción. Nada más lejos de la realidad.
Por ejemplo, usar el móvil en una gasolinera, aunque el vehículo esté parado, se considera una imprudencia. No solo por la distracción, sino también por el riesgo potencial en un entorno sensible.
Otro caso muy habitual es maquillarse en un semáforo en rojo. Aunque el coche no esté en movimiento, la normativa exige que el conductor esté preparado para reanudar la marcha en cualquier momento. Por eso, este tipo de conducta se considera una distracción grave, con multas que pueden alcanzar los 200 euros.
El estado del coche también influye
No todo tiene que ver con el comportamiento del conductor. El estado del vehículo también puede acarrear sanciones.
Circular con la matrícula sucia o ilegible es una infracción seria. No solo puede suponer una multa de hasta 200 euros, sino también la pérdida de puntos del carnet. La razón es evidente: dificulta la identificación del vehículo, algo fundamental para la seguridad vial.
La atención, el factor decisivo
La DGT insiste en una idea clave: no basta con conducir, hay que hacerlo con plena atención en todo momento. Incluso en situaciones aparentemente tranquilas, como un semáforo en rojo o una retención, el conductor debe estar preparado y concentrado.
Estos pequeños gestos, que muchos consideran inofensivos, pueden tener consecuencias económicas importantes e incluso afectar al permiso de conducir.
Porque al final, más allá de la multa, el verdadero problema es otro: la distracción sigue siendo una de las principales causas de accidentes en carretera.