El jefe de helicópteros de la DGT deja entrever qué marcas de coches multan más: "Se ponen a 190"
La Dirección General de Tráfico ha vuelto a poner el foco en uno de los comportamientos más peligrosos en carretera: los excesos de velocidad extremos. Y esta vez lo hace desde el aire, con una herramienta que vuelve a estar plenamente operativa: sus helicópteros.
Tras meses de inactividad por problemas logísticos y falta de pilotos, los medios aéreos han regresado con fuerza. Y con ellos, también las sanciones.
El ojo en el cielo que no falla
Los helicópteros de la DGT no funcionan como muchos imaginan. No se trata solo de “ver” una infracción, sino de probarla.
Para que una multa sea válida:
- Es necesario un seguimiento mínimo de 10 segundos
- Se debe registrar la velocidad con precisión
- La grabación debe ser válida ante un juez
Aquí entran en juego dos figuras clave: el piloto y el operador de cámara. Este último es quien dirige el radar y decide qué vehículo seguir.
El problema no es solo la velocidad, es la sensación
Uno de los puntos más llamativos que ha destacado Alejandro Suárez, responsable de Medios Aéreos de la DGT, es un fenómeno cada vez más común: conductores que no perciben lo rápido que van.
Y aquí aparece un factor clave: los coches modernos, especialmente de gama alta.
Según explican desde Tráfico:
- Son vehículos muy silenciosos
- Aíslan completamente del exterior
- Aceleran con enorme facilidad
El resultado es peligroso:
un conductor puede ir a 190 km/h creyendo que circula mucho más despacio.
“Las grandes marcas” en el punto de mira
Sin señalar modelos concretos, desde la DGT sí dejan una reflexión clara:
Muchos coches actuales pueden superar los 200 km/h en pocos segundos, algo que hace años era impensable.
Esto abre un debate incómodo:
¿Tiene sentido fabricar coches capaces de alcanzar esas velocidades en condiciones normales?
Porque el problema no es solo técnico, sino humano.
La tecnología ha avanzado más rápido que la percepción del conductor.
No todo vale para sancionar
Aunque desde el helicóptero es fácil detectar comportamientos peligrosos, no todo lo que se ve se puede multar.
Para que haya sanción:
- Debe haber medición exacta de velocidad
- Debe cumplirse el protocolo de seguimiento
- La prueba debe ser irrefutable
Esto es clave, porque muchas conductas “temerarias” quedan en simple observación si no se pueden demostrar.
Más allá de la velocidad: las infracciones que sorprenden
Desde la DGT también reconocen que siguen viendo situaciones difíciles de creer:
- Conductores sin cinturón
- Niños sin sistemas de retención adecuados
- Uso indebido del móvil
Es decir, no todo es correr.
Pero cuando se combina velocidad con negligencia, el riesgo se dispara.
Multas como herramienta, no como fin
La DGT insiste en una idea que suele generar debate:
las multas son necesarias para evitar infracciones.
No se trata solo de sancionar, sino de disuadir.
Porque la realidad es clara: cuando hay control, el comportamiento cambia.
Un regreso con más presión que nunca
El retorno de los helicópteros no es casual. Llega en un contexto donde:
- La siniestralidad sigue siendo preocupante
- Los excesos de velocidad aumentan
- Y los coches son cada vez más potentes
La combinación es evidente:
más tecnología, más velocidad… y más vigilancia.
La conclusión que deja la DGT
El mensaje es claro y directo:
No es solo cuestión de pisar menos el acelerador.
Es cuestión de ser consciente de lo que llevas entre manos.
Porque hoy, más que nunca, puedes ir a 190 km/h sin darte cuenta… pero la DGT sí se da cuenta.