La DGT está pintando círculos blancos en el asfalto y nadie sabe para qué son
Unos círculos blancos pintados sobre el asfalto han comenzado a llamar la atención de los conductores en determinadas carreteras. No se parecen a las marcas viales tradicionales y, al aparecer junto a la línea que separa ambos sentidos, muchos usuarios desconocen si deben pisarlos, rodearlos o interpretarlos como una simple advertencia.
Están pensados principalmente para los motoristas y buscan corregir uno de los errores más peligrosos al afrontar una curva: acercarse demasiado al eje central de la carretera.
El objetivo es sencillo. El conductor debe evitar circular sobre estas marcas y mantener la motocicleta suficientemente alejada del sentido contrario. De este modo, aunque la moto permanezca dentro de su carril, también se reduce la posibilidad de que la cabeza o el torso del motorista sobresalgan sobre la otra mitad de la calzada al inclinarse.
La iniciativa procede de Austria, donde distintas marcas formadas por barras, círculos y elipses se llevan probando desde hace años en curvas especialmente conflictivas. La revista oficial de la DGT ya abordó en 2024 estas llamadas “señales para ‘hacer curvas’” y explicó que varios países europeos estaban analizando su eficacia.
Qué significan realmente los círculos blancos
Estas marcas suelen colocarse cerca de la línea central y antes o durante una curva de riesgo. No indican que el motorista deba seguirlas con sus ruedas, sino precisamente lo contrario: funcionan como una barrera visual que invita a mantenerse al otro lado.
La información publicada por La Razón las relaciona especialmente con una “curva peligrosa y con el radio estrecho”, donde “una mala trazada” podría terminar en una invasión parcial del sentido contrario.
El problema resulta especialmente evidente en las curvas hacia la izquierda. Un motorista puede mantener los neumáticos dentro de su carril y, sin embargo, inclinar tanto la motocicleta que parte de su cuerpo quede demasiado cerca de los vehículos que llegan de frente.
Las elipses modifican visualmente el espacio disponible y empujan al conductor a retrasar el giro, abrir ligeramente la entrada y mantenerse alejado del eje central. No dibujan una trayectoria exacta que deba copiarse, porque cada moto, velocidad y curva requiere una conducción diferente. Su función es marcar la zona que conviene evitar.
No es exactamente una nueva señal oficial de la DGT
Aunque varios titulares hablan de una nueva señal de la DGT, la realidad necesita una precisión importante.
Los círculos no figuran como una señal independiente, con nombre y código propio, dentro del Catálogo Oficial de Señales de Circulación y Marcas Viales vigente. El Reglamento General de Circulación establece que las señales utilizadas en las vías deben ajustarse al reglamento y a dicho catálogo oficial.
La propia publicación de la DGT presentó estas marcas como una solución estudiada y probada en distintos países, no como una señal obligatoria desplegada de forma general en toda España. Por tanto, resulta más preciso hablar de una marca vial experimental o de orientación, instalada en puntos concretos por los responsables de determinadas carreteras.
Eso también significa que no existe una multa específica por desconocer el significado de los círculos o por tocar accidentalmente uno de ellos. Otra cuestión sería que el motorista atravesara una línea continua, invadiera el sentido contrario, circulara a una velocidad inadecuada o realizara una maniobra peligrosa.
La experiencia de Austria logró resultados llamativos
El origen de la iniciativa se encuentra en los estudios desarrollados por el organismo austríaco de seguridad vial KFV. Sus investigadores analizaron curvas con una elevada concentración de accidentes y colocaron marcas para modificar la trayectoria elegida por los motoristas.
En 19 curvas estudiadas en Tirol se registraron únicamente cuatro accidentes de motocicleta con lesiones entre julio de 2019 y finales de 2021. El organismo calculó una reducción del 80% frente al periodo anterior. Las elipses consiguieron que la mayoría de los motoristas evitaran pasar por encima y mantuvieran una mayor separación respecto al centro de la carretera.
La DGT resumió el resultado como un “descenso del 80% de los siniestros”. Sin embargo, esa cifra no significa que las marcas reduzcan automáticamente en un 80% todos los accidentes allí donde se pinten. Corresponde a un proyecto concreto, en unas curvas determinadas y comparando periodos anteriores y posteriores a su instalación.
Otro estudio del KFV sobre ocho curvas austríacas encontró una reducción global aproximada del 42% en los accidentes con lesiones. Los resultados fueron especialmente positivos en las zonas señalizadas con elipses, mientras que las barras ofrecieron conclusiones más irregulares.
Por qué son importantes para los motoristas españoles
Durante 2025 murieron 304 motoristas en las vías interurbanas españolas, cinco más que en 2024. De ellos, 232 fallecieron en carreteras convencionales, donde se concentran muchas de las curvas, cruces y tramos de doble sentido con mayor riesgo.
La DGT también ha señalado que una parte muy importante de las muertes en moto se produce en vías convencionales y que las salidas de carretera representan una proporción destacada de los siniestros mortales. La velocidad inadecuada, la falta de visibilidad y una mala posición dentro del carril pueden convertir una pequeña equivocación en una caída grave.
Estas marcas no sustituyen a las señales de curva peligrosa, a los límites de velocidad ni a la línea continua. Tampoco garantizan que una curva pueda tomarse con seguridad a cualquier ritmo. Son únicamente una ayuda visual para mejorar la colocación de la motocicleta.
Qué debe hacer el conductor cuando las encuentre
La recomendación general es no pisar los círculos o elipses, mantenerse alejado de la línea central y reducir la velocidad antes de entrar en la curva. La información publicada sobre estas marcas señala que “no deben llegar a ser pisados” por los neumáticos.
El motorista debe levantar la mirada hacia la salida, evitar frenar bruscamente con la moto inclinada y dejar un margen suficiente por si la curva se cierra más de lo esperado. También debe recordar que un coche, una furgoneta o un camión que llegue de frente podría aproximarse demasiado a la línea divisoria.
Los círculos blancos no son un carril adicional ni una zona reservada. Actúan como una referencia psicológica para que el motorista no recorte excesivamente la curva.
Su aparente sencillez es precisamente su principal ventaja. No necesitan sensores, cámaras ni sistemas electrónicos: solo una pintura visible y con suficiente adherencia. Pero su eficacia dependerá de que estén correctamente colocados, se mantengan en buen estado y los conductores comprendan qué quieren indicar.
Cuando aparezcan junto a la línea central, el mensaje es claro: la curva exige precaución y la posición más segura está lejos del tráfico que viene de frente.